En Navalón (Cuenca), con motivo de sus fiestas patronales en honor al Cristo de la Fe, realizan una romería llevando a hombros a la Virgen de Tejeda por la serpenteante y vieja carretera hasta los Llanos de Tejeda en donde, hace años, reconstruyeron la antigua ermita. Un corto viaje que se salva gracias a esa especie de bancales que, en su día, sirvieron para trazar la carretera o, en su defecto, construyeron aprovechando las curvas de nivel.

Unas cincuenta personas, la mayoría mujeres, cantan durante el trayecto un montón de Salve Marías hasta que, ya en la ermita, tenga lugar la ofrenda floral y la santa misa. Después, la Virgen de Tejeda regresará a la iglesia parroquial instalada un un vehículo todo terreno y, las mujeres, esperarán a que la familia vaya a por ellas porque, la cuesta, se las trae.