Reportaje. Temporal de lluvia y nieve en la Chorrera del Molino de Tragacete
Aunque las previsiones anunciaban nieve, a partir de las siete de la tarde, no esperábamos esto a las doce del mediodía, en la Chorrera del Molino de Tragacete, cuando habíamos dejado atrás la barrera tobácea de Uña, debajo de la Muela de la Madera, con las chorreras inauguradas el pasado mes de julio.
No lejos de aquí, en el embalse de la toba, al que íbamos por ver su nivel, nos recibía un cormorán y una grulla sobre los restos de una construcción engullida por un agua que aún le falta para saltar por encima del muro de la presa cosa que, sí, ocurrió en las navidades del año 2019 así que, con los sargazos del Júcar, pasamos el puente a San Blas, en Tragacete, bajo la mirada de la poca nieve que queda en el Alto del Poyal a 1681 metros de altitud. Un río que, aquí, como los trashumantes en el Barranco del Judío, deja despeñar las aguas del Estrecho del Infierno para salvar un desnivel, de unos 50 metros de caída, sin importarle el temporal de viento, nieve y frío que tuvimos que soportar para grabarte esto.
Solo para tus ojos

