Raíces. De la procesión Penitencial de 1956 de Eduardo Domínguez Suay al Rosario del año 2026 de Nuestra Señora de los Dolores
En 1956 la Diócesis de Cuenca insta a la hermandad de la Cruz Desnuda a organizar la Procesión de Penitencia del Sábado Santo, procesión que desfila hasta 1964 con una versión reducida de su imagen titular. Un cortejo que reunía a cientos de personas, mayoritariamente mujeres, en un recorrido que atravesaba la Hoz del Huécar pasando por debajo de las Casas Colgadas -con el problemático túnel de acceso a la Plaza Ciudad de Ronda-, hasta la Catedral, y que contó en alguna ocasión con el acompañamiento de la Dolorosa de Pedro de Mena.
Eduardo Domínguez Suay, ligado desde la niñez a la Cruz Desnuda y autor del libro Historia de la Venerable Hermandad de la Cruz desnuda de Jerusalén, vivió una de aquellas procesiones penitenciales, la del año 1956, con once años de edad y, así, la contó en una entrevista que mantuvimos con él en el año 2021.
Hasta finales del siglo pasado se van sucediendo los intentos de llenar este día de la pasión, y en especial la celebración de la Vigilia Pascual, la más importante de la liturgia cristiana.

Fue en 2009 cuando un grupo de jóvenes vertebran una corriente surgida de las redes sociales para recuperar el espíritu de aquella procesión, con dos objetivos fundamentales: completar el calendario nazareno y participar en la Vigilia Pascual. Lo hacen recuperando la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, acompañada por María Magdalena y María Salomé, presentes en la muerte de Cristo y que hallaron el sepulcro vacío. En 2016 la Hermandad se erige canónicamente, en 2017 entra oficialmente en el seno de la Junta de Cofradías y, este 7 de marzo de 2026, al cumplirse sus 10 años de vida, se lanza a rememorar, a recordar aquella otra procesión, la penitencial (de la que nos hablaba Eduardo Domingurez Suay) aunque en esta ocasión haya sido nombrada como la del rosario y con la figura central de Nuestra Sra de los Dolores sin las dos Marías.

