Raíces. Así vivieron los Mazuecanos la fiesta de la Virgen de la Paz en 1987
Programa «Mi Tierra, mi Gente» del año 1987
No resultó fácil llegar a Mazuecos, desde Cuenca capital, para hacer el reportaje, que os ofrecemos hoy, pero que realizamos en el año 1987 con motivo de la festividad de la Virgen de la Paz.
Desde Cuenca, por Barajas de Melo, nos colamos en la comunidad de Madrid y, por Brea, Driebes, y la urbanización “El Quejigal” a Mazuecos, a 715 metros sobre el nivel del mar en una depresión que se extiende por la Vega y llega hasta el Tajo, al final de La Campiña, aunque el río pase a unos 3 kilómetros del pueblo, al que van las aguas del Cantamora: un arroyo que da frescor a la Alameda, en verano, pero que, cuando estuvimos allí, en el año 1987, era una especie de punto sucio en este lugar, preñado de cuevas que acunaron vinos, del que se fueron unos 640 habitantes que dejaron una población de unos, 560 habitantes, mermada y envejecida en la que, todavía, 44 niños iban a la escuela.
La banda de música de Yebra, con la Soldadesca, van por delante sin que falte la botarga que viste traje confeccionadlo con retales amarillos, rojos y azules. Lleva careta y un bastón del que sale una cuerda que termina en una bola con la que golpea a la gente y, en grupo, nos dirigimos a casa del abanderado que tiene el cargo de alférez y, después, a casa del capitán.
Se trataba, me dijeron, de una fiesta de quintos protagonizada por músicos, la bandera, el capitán y los soldados en la que, la chiquillería, no se acerca mucho por temor a la botarga, una historia que arranca en la batalla de Lepanto, 1571, en la que participaron algunos hijos del pueblo. Un cañonazo de una nave enemiga, perforó a un barco por debajo de la línea de flotación y, como no había forma de taponar la vía de agua, a un soldado de Mazuecos se le ocurrió taponar con su brazo, el agujero, cortando, así, la entrada de agua.
Como al soldado no le ocurrió nada, porque se había encomendado a la Virgen de la Paz, volvió a Mazuecos y pudo desfilar vestido de uniforme delante de la Virgen y, de ahí, el origen de la Soldadesca.
Escucha el programa. Las voces de Claudio, Moisés que fue quinto en 1984, la de Soledad, Juan Manuel, Vidal, que tenía 65 años, Luis Miguel, Constantina, Carlos, Eleuteria, Valeriano que tenía 95 años…
Aquel año, 1987, se recaudaron 118.000 pesetas que serían aumentadas, al día siguiente, con la procesión por las calles pero, tras ese desfile, llegó la misa en la que, las mujeres, inundaron la iglesia con el canto popular, Mariano, “Tomad Virgen Pura, nuestros corazones, no nos abandones, jamás, jamás, no nos abandones…”

