Guadalajara es una gran ciudad, cómoda, con kilómetros de paseo, y un lugar estupendo para vivir. Seguramente una de las cosas que más me gusta de nuestra capital de provincia es que puedes ir caminado, de un lugar a otro, en el quehacer diario, que facilita la proximidad y la cercanía. Todos los días me encuentro a alguien que conozco. Nos saludamos y normalmente nos paramos a hablar. Escucho, recibo opiniones, propuestas, también quejas y últimamente, sobre todo,  preocupaciones e inquietudes. “¿Madre mía, qué va a pasar Ana?”- me preguntan, muy a menudo estos días, y sé muy bien de qué va la pregunta. Personas de diferentes ámbitos, edades, profesiones, también de distintas ideologías,  me transmiten sus miedos a esta incertidumbre política que hoy tenemos en España. Y no me extraña, porque esto es insólito.


Y es que cada día nos tragamos alguna declaración o noticia incomprensible e inaudita, que nos paraliza el cuerpo, e incluso el alma. Parece que todo vale y no es así. “¿Estamos tontos o qué?”. Cuando no es el referéndum para Cataluña son los titiriteros en Madrid; o es el Padrenuestro pornográfico en un acto institucional en Barcelona y, si no, es el color rojo de la consejera de educación de Page en Castilla-La Mancha al decir, y se quedaba tan ancha, “estamos acertando porque en esta región la educación sólo tiene un color, y es el color rojo, el color de los socialistas”.  Lo que representa una falta de respeto incomprensible e inaceptable.

Y debería ser lo contrario. El presidente Rajoy ya lo ha dicho en sus diferentes intervenciones: “Los resultados de las elecciones del pasado 20 de diciembre plantean un escenario político inédito en la historia de nuestra democracia. Los españoles nos han transmitido un mensaje claro, pidiéndonos que hagamos un esfuerzo para escucharnos los unos a los otros y para compartir tareas”.  Y yo también lo creo, porque es lo que mayoritariamente quieren los españoles: que nos pongamos de acuerdo.

Pero hay determinados dirigentes políticos que están malinterpretando intencionadamente estos resultados electorales del 20D y quieren traducirlo interesadamente en eso que dicen “esto  significa un cambio progresista”. Gran engaño. Realmente con sus declaraciones y actuaciones, más bien,  dejan entrever que lo que verdaderamente quieren es responder a sus intereses personales de poder y lo que esto significa es una RUPTURA. Fragmentación con los valores fundamentales de nuestra sociedad española: la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de los españoles, el respeto riguroso por los principios de la democracia, la defensa de la legalidad, la lucha contra el terrorismo,…, es decir, todo aquello sobre la que tejemos nuestra convivencia.

Este posicionamiento es ESPERABLE de PODEMOS, pero INADMISIBLE del PSOE y de Ciudadanos. El cambio de rumbo que pretenden dar estas coaliciones de izquierdas sí supondrá, desde luego,  un giro de 360  grados, pero no hacia el futuro, sino hacia el pasado, que debíamos ya haber superado, y, sobre todo, que nos lleva a la división y a una CRISIS de valores fundamentales. De ahí esta preocupación lógica de muchos. El temor obstaculiza y  bloquea. Cuidado “que el miedo roba los sueños”.

Desde el Partido Popular tenemos muy claro lo que necesitamos: seguir por la senda del crecimiento e ir juntos. Por eso, es fundamental la estabilidad y la confianza, y esto solamente se puede conseguir si sumamos y si miramos hacia adelante y no hacia atrás. Así hemos presentado CINCO ACUERDOS PARA EL CONSENSO: seguir con la recuperación económica; fortalecer el estado de bienestar; defender la unidad de España y los principios constitucionales; la lucha contra el terrorismo;  y favorecer la transparencia y ejemplaridad. Acuerdos que se concretan en CINCO PACTOS: pacto por el crecimiento y el empleo; pacto para la Reforma Fiscal y de la Financiación; pacto  social; pacto por la Educación y  pacto por el Fortalecimiento Institucional.

Los españoles sabemos, ya lo hemos demostrado antes, resolver los grandes retos que se nos van planteando, y en estos momentos el más inmediato es que se forme un gobierno fiable, que nos permita mirar hacia delante con ilusión y no con temor y miedo. Nos lo merecemos, nuestro país se lo merece, porque debemos seguir avanzando  y porque España es una gran nación.

Ana González García. Senadora del PP por Guadalajara