Un total de 2.500 personas, representantes de 47 hermandades y ocho imágenes de las provincias de Cuenca y Madrid acompañaron este sábado por la tarde a la Virgen de las Angustias de Uclés en su Coronación Canónica. Una cita muy especial a la que no podía faltar el presidente de la Diputación y miembro del Comité de Honor, Benjamín Prieto, que acudió acompañado del diputado provincial de Cultura, Francisco Javier Doménech.

virgenangustiasuclesprocesionnotaPrieto, que felicitó al pueblo de Uclés por tan solemne y magnífico acto, quiso llamar la atención sobre la relevancia de una jornada como ésta, porque viene a reforzar nuestras tradiciones y valores, así como los lazos de unión y convivencia entre nuestros pueblos.

No en vano, cerca de medio centenar de municipios estuvieron presentes en esta Coronación Canónica, que comenzó, como estaba previsto, a las cuatro de la tarde en la iglesia parroquial de Santa María, de donde partió la procesión camino del Monasterio de Uclés, encabezada por el estandarte de la Virgen de las Angustias de Cuenca, Patrona de la Diócesis, y en la que acompañaban a la Virgen de las Angustias de Uclés, además de la Madrina, la Virgen de la Misericordia de Puebla de Almenara, las imágenes de la localidad; es decir, la de los Mártires Agustinos, San Sebastián y el Cristo de la Humildad.

Prieto y Doménech acompañaron a las autoridades locales, encabezadas por el alcalde, José Luis Serrano, en el cortejo procesional, donde también estaba, entre otros, el director del Centro Nacional de Inteligencia, el ucleseño Félix Sanz Roldán, eso sí, en calidad de Hermano de Honor de la Hermandad de la Virgen de las Angustias, cuya imagen, por cierto, iba escoltada por miembros del grupo recreacionista de la Asociación Cultural Voluntarios de Madrid ataviados con uniformes de militares de la Guerra de la Independencia.

De esta manera y tras recorrer las calles Sillería y Castillo, la procesión llegó al Patio del Monasterio, que se convirtió en el escenario principal del acto de Coronación Canónica de la Virgen de las Angustias de Uclés.

Un acto que fue presidido por el obispo de la Diócesis, José María Yanguas, y en el que se dieron cita los representantes de casi medio centenar de hermandades de Cuenca y Madrid, además de sumarse las imágenes de la Virgen de Magaceda (Villamayor de Santiago), Santa Ana (Carrascosa del Campo), Virgen del Monte (La Peraleja) y Virgen de las Candelas (Almonacid del Marquesado), en representación de la provincia de Cuenca, y la Virgen del Rosario (Mejorada del Campo), la Virgen de Alarilla (Fuentidueña del Tajo) y la Virgen de las Angustias (Alcalá de Henares), por la provincia de Madrid.

Con gran solemnidad se desarrolló el acto de Coronación Canónica en el Patio del Monasterio de Uclés, donde se dieron cita miles de personas, entre las que se encontraba el Comendador Mayor de León de la Orden de Santiago, Alfonso de Zulueta y Sanchiz, como miembro del Comité de Honor, cuya Presidencia ha correspondido a Sus Majestades los Reyes de España, don Felipe y doña Letizia, quienes la aceptaron de buen grado, si bien no pudieron asistir por cuestiones de agenda.

Concluido el acto de Coronación, en el que, por cierto, también participaron, entre otros muchos, los Danzantes de Palomares del Campo y los Diablos de Almonacid del Marquesado, se dio paso a la procesión de regreso a la iglesia parroquial de Santa María. Todos los allí presentes, encabezados de nuevo por el Estandarte de la Patrona de la Diócesis de Cuenca, acompañaron a la imagen de la Virgen ucleseña, ya coronada, por las calles Castillo, Sillería, Olmo, Caballeros, Pater, Humilladero, Carmen y Plaza de Pelayo Quintero. Punto este último donde tuvo lugar el acto de despedida con unos fuegos artificiales, un espectáculo de luz y sonido y las palabras del párroco, Pedro Medina, y del alcalde ucleño, quien quiso agradecer al Monasterio su inestimable colaboración por haber hecho posible la celebración de este histórico día para el pueblo de Uclés.

Una jornada, por lo tanto, muy especial, que se prolongó durante más de cinco horas y media y que será difícil de olvidar para miles de personas, sobre todo, para los ucleseños.