Continúa la Navidad en Fuentenovilla, con un programa que este año cuenta con más epígrafes que otros anteriores.  El pasado jueves, 27 de diciembre, se organizó la ya tradicional yincana navideña. En una tarde soleada, y de poco frío, esta propuesta para los niños, llegaba a su VI edición.  Los juegos, con el reciclaje y la importancia de hacerlo bien como argumentos, se llevaron a cabo entre el Centro Social del Ayuntamiento, la Plaza Mayor, la Plazuela y la Plaza de Toros.

Navidades culturales y deportivas para todos los públicos en Fuentenovilla
El jueves tenía lugar la VI edición de la yincana infantil, en la mañana de ayer el tradicional Torneo de Navidad de fútbol sala, y por la tarde, la actuación del monologista y cuentista Pablo Albo.

Cerca de medio centenar de niños y niñas, divididos en grupos, lo pasaron en grande. Las diferentes pruebas les animaban a trabajar en equipo. Parte importante del desarrollo de las pruebas fueron los diez voluntarios, que guiaron a los más pequeños y estuvieron atentos al desarrollo de la actividad. Al mismo tiempo que se llevaba a cabo la yincana, el AMPA de Fuentenovilla había propuesto la recogida solidaria de peluches y juguetes usados, a beneficio de Caritas.

En la tarde de ayer, tenía lugar el tradicional torneo de Navidad de Fútbol Sala de Fuentenovilla, en el que participaron una veintena de chavales, de entre doce y quince años. Después de terminar el ejercicio, han compartido un refresco.

Y, por último, en el local social del Ayuntamiento de Fuentenovilla, igualmente por la tarde, llegaba la actuación de Pablo Albo con su monólogo ‘Historias Poco edificantes’, en el que “priman relatos de humor”, decía el artista. Narrador de cuentos y gran improvisador, “conozco el esqueleto de lo que voy a contar, pero antes de hacerlo, nunca sé exactamente cómo lo haré”, explicaba Albo. El narrador introduce en su monólogo lo que va pasando en la sala, “por eso, cada vez resulta de una manera; me gusta irme por los hilos que salen de la historia, sin saber si tienen sentido o no”. Haciendo gala de su humor, incluso en las entrevistas, afirmaba que “no intento hacerlo perfecto, aunque podría, me parece más divertido equivocarme”.

Sobre todo Albo, en sus monólogos, habla sobre “las miserias humanas, personas en situaciones ridículas y conflictivas” y cuenta “sesiones de cuentos con momentos diferentes, hechas de ternura, emociones y risa, aunque la risa, en sí misma, ya lo justifique todo”.

El narrador anota sus ideas con “lápiz en una libreta”, pero “de lo que escribo a lo que cuento va mucho, y de lo que cuento una vez, a la otra, también”.  Según explicaba ayer, sus historias nacen, “básicamente de la inconsciencia”. Y a la hora de contarlas, “el público, que marca mucho al narrador, y sugiere, con su actitud, un camino u otro”. Además de otros compañeros, su referente es el gran Gila, en los festivales del colegio, memorizaba sus monólogos.