Cerca de un centenar de empleadas de este servicio esencial, que atiende a 700 mayores en la provincia, denuncian que la subvención regional lleva 14 años congelada y exigen un marco laboral justo frente a la desigualdad salarial y la sobrecarga.
Bajo el nombre de «Viviendas Unidas», trabajadoras de las viviendas de mayores de toda la provincia de Cuenca han presentado una iniciativa pionera para visibilizar la crítica situación de un servicio «esencial pero invisible». El colectivo, respaldado por CCOO, alerta sobre el riesgo de colapso de un modelo que sustenta el cuidado de los mayores en el medio rural debido a la asfixia económica de los ayuntamientos y la precariedad laboral.
Un servicio vital al límite en la Cuenca vaciada
La provincia de Cuenca cuenta actualmente con 66 viviendas de mayores, la gran mayoría de gestión municipal directa. Estas infraestructuras atienden a unas 700 personas usuarias (mayores de 60 años autónomos que requieren asistencia social y habitacional) y emplean a cerca de 200 trabajadoras, en su inmensa mayoría mujeres.
La iniciativa, presentada en la sede de CCOO por representantes de localidades como Abia de la Obispalía, Villalba de la Sierra, Villar de Domingo García y Villalba del Rey, aglutina ya a casi 100 de estas profesionales. «Surge del propio personal tras analizar la situación real que vivimos día a día», explicó Bárbara Herráiz, portavoz del colectivo.
Asfixia económica: 14 años con la subvención congelada
Uno de los puntos críticos denunciados por «Viviendas Unidas» es la infrafinanciación crónica. El servicio se sostiene mediante las aportaciones de los usuarios (el 75% de su pensión) y una subvención del Gobierno regional de aproximadamente 28.000 euros anuales.
Según denuncian las trabajadoras, esta ayuda lleva congelada cerca de catorce años. Esta parálisis financiera está empujando a los ayuntamientos titulares del servicio a situaciones de «dificultades económicas», lo que desemboca en procesos de privatización y una merma directa de las condiciones laborales de la plantilla.
Desigualdad salarial y sobrecarga «física y emocional»
El colectivo ha puesto el foco en la disparidad de condiciones que sufren las empleadas. Al no existir un marco laboral único, se aplican normativas distintas incluso dentro de un mismo ayuntamiento.
Las consecuencias son claras: «diferencias salariales, temporalidad, problemas para cubrir bajas o vacaciones y una sobrecarga física y emocional cada vez mayor», señalaron las portavoces. La iniciativa busca acabar con esta desigualdad y avanzar hacia la equiparación salarial y la dignificación del empleo en el sector.
Hoja de ruta: Manifiesto y reuniones institucionales
«Viviendas Unidas» ha elaborado un Manifiesto con propuestas claras para salvar el servicio:
Incremento de la financiación autonómica.
Mayor implicación y coordinación de la Diputación Provincial de Cuenca con los ayuntamientos.
Defensa férrea de la gestión pública directa.
Refuerzo del apoyo psicosocial para las trabajadoras.
Como primeras medidas, solicitarán reuniones urgentes con la Delegada Provincial de Bienestar Social y con el presidente de la Diputación. Paralelamente, lanzarán una campaña de recogida de firmas dirigida a toda la ciudadanía, desde usuarios y familiares hasta personal de los ayuntamientos.
Respaldo sindical
Ángel Luis Castellano Bobillo, secretario general de FSC CCOO Cuenca, ha mostrado el apoyo total del sindicato a la plataforma. «Vamos a seguir defendiendo la mejora de las condiciones laborales y salariales, sin perder de vista la salud de las trabajadoras», afirmó, instando a las instituciones a garantizar la viabilidad de un servicio básico para una población tan envejecida y rural como la de Cuenca.

