Retablo anterior a las actuaciones

Las Majadas, a finales de los años 60, era ejemplo perfecto del inicio de lo que, hoy, llaman la España vaciada porque, en esos años, un poco antes, se propagó una especie de pregón, iniciado en Madrid, en el que se comunicaba que hacía falta mano de obra barata para ampliar los futuros ensanches de las grandes ciudades así que, o eso, a hacer las maletas y coger el tren del futuro incierto, o a esperar días de escarchas en este pueblo ganadero y forestal.

Colocando el cuadro de San Benito

Algo así debió entender Ramón, el padre de Rosario Arcos Miota, que cantaba la Jota de Las Majadas como nadie junto al tío Justo, cuando la envía a Valencia en donde estaban ya sus hermanos y se licencia en Bellas Artes especializándose en escultura, conservación y restauración de obras de arte. Además, María del Rosario, Rosi, es Licenciada en Historia del Arte, hace cursos de doctorado y comienza a trabajar en el año 1991 fundando, seis años más tarde, su taller Art Restauro Conservación y Restauración de Obras de Arte.

Ha trabajado para la Generalidad, ha restaurado lienzos de la capilla de San Vicente Ferrer de la catedral de Valencia, los lienzos del crucero del lado del Evangelio, los Ángeles Músicos, los dorados de la capilla de San José en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, obras pictóricas y escultóricas para el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración y muchas más cosas a lo largo de estos casi 30 años. “Bueno, a poco de terminar la carrera ya empecé a trabajar en los tres lienzos que culminan el retablo. Los que están arriba. Una Verónica, una Inmaculada y un Calvario” añade Rosario, “además, al margen de otras actuaciones en nuestra iglesia de Las Majadas, hemos estado recuperando, en La Parra de las Vegas, el retablo barroco dentro del Plan de Restauración de Obras de Arte de la Diputación que, por cierto, nos ha permitido trabajar en nuestro artesonado en el que hemos realizado una cata por la que, gracias a ella, sabemos cómo se limpiaba, cómo quedaba y, por los resultados, nos va a permitir continuar realizando tareas en ese artesonado de 700 años de antigüedad que es, en estructura, como una  continuación como el de Teruel. Y ya, desde el verano, solamente en el retablo y en los relieves renacentistas en Las Majadas”.

En el retablo, a la derecha, siempre ha destacado un lienzo, oscuro, que representa a San Benito. “Es una pintura del barroco tardío sin alcanzar la calidad del San Cristóbal. El cuadro tiene repintes con tres capas y, ahí, hemos encontrado algunas dificultades porque, de llegar a la última, sería eliminar la figura de San Benito. Así que quitamos los retintes y lo reparamos para colocarlo en un bastidor porque, el lienzo, originariamente estaba clavado en unas tablas que habían puesto en el retablo. Una obra bonita de hacer, sí, aunque complicada” añade Rosario.

La adoración de los pastores

Esto de la restauración, venida a menos como actividad porque influyen muchos factores externos, es una labor muy compleja porque, cada caso, es un mundo. De la luminosidad del San Cristóbal pasamos a un claroscuro, a un tenebrismo ahumado, además, por los años de velas encendidas. “San Benito es oscuro, sí. Su figura está en una gruta y, en la escena, aparece ahora una roca en la que, antes, habían pintado un árbol. Es lo que deja a la luz la eliminación de los retintes así que, hemos eliminado el árbol y, ahora, a la derecha, aparece el tronco en el que estaba atado el crucifijo, unos libros, las calaveras que son 10 y, un poco más claro, un prado y dos frailecillos que van andando” explica María del Rosario.

Recordemos que, en la guerra civil, desaparecieron las pinturas del retablo por lo que, el obispado, donó la totalidad de lienzos que, desde entonces, ocupan sus vanos. “En el 39, el cura que había, como habían quemado prácticamente todo, se fue al obispado, recogió los lienzos que le dieron y los colocaron. Pero, en esos tiempos, los pusieron ahí tras un breve fregado”.

La adoración de los Reyes Magos

En la parte inferior del retablo encontramos sendos relieves, en madera, “que son anteriores a la guerra civil. Representan a la Adoración de los Pastores y a la de los Reyes Magos y, por lo que se lee en una de las tablas, datan del año 1618. Son de un renacimiento tardío porque, por otras partes de esa España, sobre todo por el sur, asomaba ya un barroco que llegaría a nuestros pueblos de esta zona años después. Son altorrelieves con mucho volumen pero que, en la guerra, sufrieron serias mutilaciones en cabezas, caras, brazos… Son de gran calidad y, el maestro que los esculpió era un buen escultor. Se trata de relieves en madera que han sido muy agradecidos porque no han tenido intervenciones aparentes. Se les dio una especie de betún marrón, que camufló el color de origen, con lo que les ayudó a conservarse” nos explica Rosario añadiendo que, en los años 30, o anteriores, no se entendía la restauración como ahora por respeto a la obra. Se limpiaban con agua y jabón o con lo que tenían a mano. “La limpieza ha sido costosa pero gratificante porque salía debajo una pintura de calidad”.

María del Rosario forma equipo con Amparo Guzmán y María Muñoz, todas ellas licenciadas en Bellas Artes y restauradoras y, desde el último verano, han estado trabajando en el interior de la iglesia soportando calores y fríos invernales porque, la iglesia, a pesar de su enorme estructura, no llega a ser isotérmica. “Hemos pasado frío, sí. Cerramos el recinto para evitar que, alguien, sin intención, claro, estropeara parte del trabajo. Ha sido una labor bonita, un trabajo creemos que digno y costoso porque, las posiciones del cuerpo son forzadas, difíciles. Ha costado pero era un sueño hacer esto en mi pueblo”.

Recuperar lo que se ha perdido en los relieves, cabezas, caras, manos… resulta una labor imposible. “Se podría hacer una reproducción pero, eso, conlleva estudios profundos del estilo, movimientos etc. Si se tratase de una cosa pequeña sería fácil pero, las caras, las caras no” asegura Rosi que de alguna manera se lamenta de que quede aún por restaurar el alfarje y la mazonería o conjunto de elementos arquitectónicos que enmarcan y dividen el retablo. Se ha intervenido en su predela, en su parte inferior pero quedan las columnas, los marcos de cuadros…” queda mucho trabajo”, asegura.