Mientras que en la cuenca del Segura crece el volumen de agua embalsada y llueve más que en la cabecera del Tajo, los municipios ribereños denuncian que los embalses de Entrepeñas y Buendía descienden a pasos agigantados. Se sienten desamparados y critican la nula acción del ministerio, que a pesar de contar con datos y sentencias que podrían ayudar a dar el paso, no se atreve a legislar en contra del mayor atentado medioambiental de la historia de España

Los ribereños no se lo creen Tan sólo tres hectómetros cúbicos obligan a trasvasar 38El presidente de la Asociación de Municipios ribereños no esconde su decepción: “este Gobierno en nueve meses ha sido capaz de lo mejor y de lo peor: ha aprobado por decreto muchas cosas buenas para los ciudadanos, sobre todo los más necesitados, pero por otro lado ha sido muy cruel con una parte de esos ciudadanos muy necesitados de justicia hídrica; en este caso ha sido muy cruel precisamente con la parte más necesitada y desfavorecida, que somos nosotros”.

Los ribereños vuelven a criticar la doble cara del Gobierno, que para más inri por un lado no deja de lanzar mensajes esperanzadores, pero por otro se muestra igual de timorato que los anteriores a la hora de atajar el verdadero problema: el exceso desmedido de demanda. Así lo manifestaba Cristina Narbona en el debate celebrado el pasado jueves en Toledo, ‘Modelo de desarrollo sostenible para España 2020-2030’.

Y sin embargo, el Memorándum sigue en pie y por el canal del Trasvase circula más agua que por el propio Tajo. “Si de verdad quieren cumplir con la directiva marco europea del agua, si les importan el Tajo, el Segura, el Mar Menor y la huerta tradicional murciana; tienen que hacer algo antes de las elecciones, porque han tenido nueve meses para hacerlo y las promesas no sirven cuando se fía tan largo, el ciudadano desconfía con razón y la ruina no espera a nadie”, advierte Pérez Torrecilla. “Invitamos a la ministra a visitarnos y conocer de primera mano el alcance de la tragedia que vivimos, para que nos explique su supuesto plan de ruta”.

Los ribereños defienden que el Levante ya cuenta con infraestructuras, pagadas por todos los españoles, que se infrautilizan, para combatir la falta de agua; un déficit que consideran engañoso y artificial, pues viene provocado por la roturación ilegal de miles y miles de hectáreas desde finales de los años 80. “El agua del mar representa el 97 por ciento del agua que tenemos en el planeta, nosotros no tenemos la suerte de estar en la orilla del Mediterráneo; si quieren seguir envenenando el Mar Menor es problema de quienes votan en la Región de Murcia a aquellos que defienden un modelo insostenible de agricultura industrial, irresponsable y mafiosa, pero que no roben el agua del Tajo”, señala el también alcalde de Sacedón. “Nosotros también necesitamos el agua y nuestra necesidad, en teoría, debería estar garantizada por ley”.