Tres patios del cementerio municipal de Guadalajara, que son un ejemplo de la arquitectura funeraria del Romanticismo, han sido declarados Bien de Interés Patrimonial.

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes ha publicado hoy en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha una resolución con la declaración patrimonial para los patios de Nuestra Señora de la Antigua, Nuestra Señora de la Soledad y Santa Ana del camposanto de Guadalajara.

Los patios de Nuestra Señora de la Antigua, Nuestra Señora de la Soledad y Santa Ana son un hermoso ejemplo de la arquitectura funeraria del Romanticismo, abarcan una extensión total de 20.000 metros cuadrados y conservan su fisonomía original casi al completo.

La construcción del cementerio de Guadalajara se aprobó en un pleno del Ayuntamiento de 1814, aunque el proyecto no se ejecutó hasta 1840, en un primer espacio que recibió el nombre de Nuestra Señora de la Antigua. Cuatro décadas más tarde, este lugar se amplió con el patio de Nuestra Señora de la Soledad y en 1896 aumentó de nuevo con un tercer patio que recibió el nombre de Santa Ana en honor a la marquesa de Villamejor, que colaboró en la adquisición del terreno.

De las tumbas de finales del siglo XIX destacan el mausoleo de los marqueses de Villamejor, un proyecto del arquitecto alcarreño más reconocido de la época, Manuel Medrano Huetos, y los de la familia Chávarri (1899).