La provincia de Cuenca viene manteniendo una tendencia positiva en cuanto a población durante los últimos años, esta cifra también ha supuesto un aumento en los municipios de menos de 5.000 habitantes que desde 2019 han incrementado su población en 1.390 personas, es decir, ha crecido un 1,42 por ciento; ha pasado de 93.297 a los 94.626 del pasado 2025.
El diputado de Reto Demográfico, Javier Cebrián, ha estado en Arandilla del Arroyo, uno de los municipios con menos habitantes de la provincia, ya que en los últimos datos publicados en 2025 tiene 14 vecinos censados, aun así ha duplicado la población desde el año 2019 cuando había 7 personas.
El responsable provincial ha visitado esta localidad para conocer el proyecto Botánica Guadiela que explica parte del crecimiento poblacional de esta localidad, ya que es una empresa destinada a producir infusiones terapéuticas a partir de la recolección de plantas medicinales en la Serranía y la Alcarria. Esta iniciativa parte de Sarka Voriskova, natural de la República Checa, que desde muy pequeña ha estado interesada en este mundo, pero fue a partir de que su pareja y ella decidieran mudarse desde Barcelona hasta Arandilla del Arroyo cuando ha iniciado este proyecto con el objetivo de vender estas infusiones a través de la web www.botanicaguadiela.com

Cebrián ha destacado el ejemplo de esta emprendedora femenina en el medio rural como una manera de aglutinar “productos de calidad diferenciada, un estilo de vida acorde con lo que piensa y una manera de revitalizar esta comarca”. En este punto, ha recordado las distintas herramientas puestas a disposición de iniciativas como esta y donde Sarka ha encontrado ayuda, tales como la formación recibida a través de Acción Contra el Hambre o la financiación de fondos europeos con el Grupo de Desarrollo Rural, Ceder la Alcarria.
Desde la Diputación de Cuenca consideran que esto, unido a la ley de lucha contra la despoblación del Gobierno regional que promueve rebajas fiscales a las personas que viven en estos municipios o proyectos como Arraigo o Integra 4.0; están permitiendo esta tendencia poblacional.
La historia de Sarka es la de un viaje marcado por la vocación y el regreso a lo esencial. Nacida en la República Checa, su vínculo con la naturaleza comenzó a una edad temprana, cuando ya en la adolescencia recorría los prados de su tierra recolectando y estudiando plantas medicinales. Aquella inquietud inicial no tardó en convertirse en una trayectoria académica sólida, con un Grado en Agronomía y un Máster en Tecnologías Medioambientales cursados entre Praga y Alemania.
Años después, su camino la llevó a España, donde completó su formación con estudios especializados en Fitoterapia y Herbodietética en Barcelona. Sin embargo, pese a desarrollar su carrera profesional en la ciudad, sentía que su verdadera vocación estaba lejos del entorno urbano.
El punto de inflexión llegó con su traslado a Arandilla del Arroyo, una pequeña aldea de apenas 14 habitantes situada entre la Alcarria y la Serranía Conquense. En este enclave rural encontró no solo el paisaje que buscaba, sino también un territorio de gran riqueza botánica y libre de la contaminación industrial que, a su juicio, condiciona la agricultura convencional.
Desde entonces, Sarka ha hecho del monte su lugar de trabajo. Su proyecto se basa en la recolección manual de plantas medicinales silvestres, utilizando herramientas tradicionales como tijeras y hoz, y respetando en todo momento los ciclos naturales de cada especie. Este enfoque, centrado en la sostenibilidad y el mínimo impacto ambiental, es la base sobre la que sustenta la calidad de sus productos.
Su iniciativa no ha estado exenta de dificultades. Emprender en el medio rural implica afrontar retos logísticos y limitaciones de mercado, lo que la ha llevado a apostar por la venta online y los circuitos de proximidad. No obstante, la emprendedora destaca las ventajas de este modelo de vida: el contacto directo con sus clientes y la posibilidad de desarrollar una actividad alineada con sus valores.
En un contexto en el que la despoblación sigue siendo uno de los principales desafíos del medio rural, historias como la suya reflejan nuevas formas de arraigo y emprendimiento vinculadas al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

