La pintura está situada frente a la puerta siempre abierta de la Ermita. Describe el inicio y la causa de la devoción a la Señora. Como afirma el historiador Aurelio García en su libro ‘Tamajón en la Edad Moderna’, no se sabe muy bien el origen ni desde cuando se venera la imagen de la Virgen por los vecinos de Tamajón como su patrona.

En las descripciones del cardenal Lorenzana que cita García en su texto, el religioso afirma (1782) que la imagen de la Virgen de los Enebrales “es antigua tradición haber sido aparecida en la copa de un enebro en el sitio que hoy ocupa dicha ermita a un sacerdote”.  El historiador remonta el  culto a la Virgen de los Enebrales a la Edad Media y recuerda que se  mantuvo, con gran fervor devocional en la Edad Moderna, periodo de análisis del libro, y,  al mismo tiempo, época en la que fueron pintados los frescos.

La imagen describe “como un libro abierto”, valora Martínez, el inicio de la tradición y la causa de la devoción a la Virgen. José Miguel Jiménez Parrilla, restaurador jefe del proyecto, “es un profesional contrastado, también en materia de estucos”, añade el párroco. Inicialmente se actuó sobre los elementos de descomposición que había en la pintura. Posteriormente, hubo una consolidación de los estucos, y después de la policromía, “que ha finalizado en la recuperación del aspecto original del fresco”, prosigue Martínez.

Los fieles agalloneros, y también muchos otros de la comarca, “están encantados con la recuperación”, que parece una aparición desde tiempos pasados, “dada la calidad del trabajo”, termina Martínez. De la misma opinión es el alcalde de Tamajón, Eugenio Esteban de la Morena, para quien la recuperación y puesta en valor del patrimonio “es uno de los motores del desarrollo rural”. La restauración la ha financiado la Ermita de la Virgen de los Enebrales.