Los que dictan las normas, aunque hayan estudiado, no tienen ni idea de lo que es el campo, la agricultura o la ganadería. No preguntan a los abuelos de estos pueblos y así nos va.

carátula vídeoEn Vega del Codorno, mañana, celebran “El día del pastor” con una caminata trashumante al Alto Tajo en busca de reminiscencias de otras épocas, comida en La Tejera y ya, por la tarde, con la proyección del documental “Trashumancia por el Parque Natural de la Serranía de Cuenca. El regreso”, realizado por el Liberal de Castilla y De Dvdes, y la actuación del musicólogo y luthier, Herminio Carrillo, miembro del grupo dulzainero Tiruraina. Es el homenaje a los pastores trashumantes centrado en los hermanos Cardo: Antonio y Manolo que, desde hace años, hacen el viaje desde estas tierras serranas a las del Valle de Alcudia haciendo bueno el fin trashumante; reducir a dos las cuatro estaciones del año haciendo del invierno una primavera otoñal y, del verano en las tierras altas, otra muy similar. Huyendo de las nieves y del socarral veraniego, vamos.

Una etapa trashumante, en primavera, puede durar doce o trece horas incluyendo la parada del mediodía porque, los animales, van comiendo y no hay demasiadas prisas. En el otoño, con días más cortos, casi se reduce a una jornada laboral en la que aprendes a expresarte en pastor pronunciando y alargando las erres, en bilabial, hasta lograr un sonido de carraca que funciona porque las ovejas se mueven. Lo de silbar se lleva peor y los improperios del día no caben en un bolsillo. Los pastores dicen que están en paz porque luego rezan mucho. Que van a empate, vamos.

Hay una filosofía especial en los pastores durante la marcha. Una forma de mirar y de escuchar. Una manera de entender lo que llamamos ecosistemas o biodiversidad y gaitas de esas porque,ellos, lo tienen muy claro. El ganado limpia el monte haciendo más difícil que se queme y forma parte de una cadena trófica natural que se estaba perdiendo entre otras causas porque, los que dictan las normas, aunque hayan estudiado, no tienen ni idea de lo que es el campo, la agricultura o la ganadería. No preguntan a los abuelos de estos pueblos y así nos va.

El mejor momento de la etapa es, sin duda alguna, el de la comida o el de la cena porque,en cualquiera de ellas salen las vivencias del interior de la cueva y se enzarzan no sabes de qué manera.

El despertar, según la estación del año, puede ser con luz solar o con la luz que te da el hotel de las mil estrellas como definen el lugar en el que dormimos al raso. Bueno, en una tienda de campaña, ahora. Claro que, a uno, lo tuvieron que sacar de la tienda en Sierra Morena porque había caído un hielo que dejó la tienda como un iglú.

Tanto una, como la otra -la noche-, tiene un denominador común: el fuego que calienta no más allá de los dos metros pero que quita legañas matinales y,  el otro, nocturno, en el que reina el trípode del que colgará un caldero para hacer una cena con caldo porque, el cuerpo, lo que pide es eso: caldo con pimentón, cebolla, ajo, tomate, patatas, costillas…

El documental que proyectará mañana El Liberal de Castilla, es el que se grabó en la penúltima etapa desde Las Majadas casi hasta La Vega del Codorno. Una etapa que nunca había sido grabada y que, a la postre, resultó espectacular porque La Sierra, en primavera, es verde, amarilla, azul, violeta y blanca entre fuentes y arroyos que, luego, serán ríos que van a dar a la mar.

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