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En Las Majadas, después de la tempestad llegó la calma o casi porque, tras la limpieza de las vías de comunicación (carreteras, carriles y caminos) inaccesibles por los pinos caídos como consecuencia de la nevada acaecida el pasado día 11 de Abril, podemos ver de manera directa el resultado en determinadas zonas que parecen parvas que, por trilla, soportan máquinas capaces de sacar hasta cuatro o más pinos de una vez. Un desastre genérico en casi todo el Parque Natural que, nosotros, hemos visto en “Los Altos” , camino de “Los Olmos” y “El Hosquillo” con un paisaje desolador provocado por la procesionaria que es difícil de combatir. Las orugas se entierran y, luego, se hacen mariposas. Es un año super extraordinario porque hemos visto oruga todos los meses del año. Se comen, sí, se comen la juma pero el pino no muere, no se seca. Parece que están quemados pero vuelven a brotar. Es que no se puede fumigar, que sería la única forma y, por eso, estamos así. Y la sufrimos muchísimo. Nos afecta a los ojos, a la piel, muy mal nos comenta Jesús Sánchez Illana al que encontramos en “La Dehesa” del pueblo limpiando, cortando y sacando madera. Algo que lleva haciendo toda la vida. Desde los 20 años. Es la herencia de mi padre que, sí, él se dedicó toda su vida a esto de la madera. A cortar y, sobre todo, a transportar árboles.

Jesús Sánchez en el camión.

Es madera que, si miramos atrás, cada vez está más devaluada. Lejos quedan los años en los que la madera de esta zona valía su peso en oro no sólo en la construcción de barcos sino que, también, en la estructura y techumbres de edificios. Es que el mercado es lo que es, dice Jesús. Para hacer tablas y palés no hace falta gran cosa porque, para hacer algo más serio, pues ahora mismo está la Fábrica del Ayuntamiento de Cuenca que tiene un producto más abierto. Pero para palés, que se venden baratos, no merece la pena meterte en maderas de calidad y de ahí que busquemos precios bajos.

Antes, hace sesenta años o más, los nevazos eran nevazos que te dejaban dos meses incomunicado sin remisión alguna. Y no pasaba nada. La gente hacía túneles para sacar a los animales de las cuadras y sé que, más de uno, se agarraba a la cola de la yegua para que lo llevara hasta el pueblo. Bueno esto ha pasado otras veces. Hace 15 años ocurrió. Y hace 40 seguro que también. El suelo está mojado, las arcillas se mueven, cae la nieve, se hiela, pesa y entonces los árboles se caen o se tronchan, Y es por eso, porque ha caído más nieve que otros años pero ya te digo. Esto es cíclico. Como no estamos acostumbrados a esto ya, pues te pilla de sorpresa pero, la gente mayor, se acordará de que esto antes era normal. Han cambiado las fechas, sí. Antes nevaba desde Noviembre a Febrero y, ahora, lo hace en Febrero y Marzo. El ciclo ha cambiado y esto que parece raro pues está dejando de serlo.

Hemos visto el resultado de la blanca batalla: sabinas tronchadas por la mitad, ramas desgajadas, robles partidos y pinos sin la copa. Un destrozo. La madera es la misma. Lo que pasa es que el pino albar, en esta época de mayo, es muy sensible a una enfermedad, una plaga que azula la madera y hace que se estropee. Pero al margen de eso, de ese hongo, si no lo tiene, la madera no queda afectada. Eso sí, si hay plaga, hay que atajarla. Y no es igual llevar la madera a una serrería para hacer buenas cosas que para tableros, dice Jesús.

Pinos caídos a vista de dron

Estamos en “La Dehesa” de Las Majadas. Una zona privilegiada de tapiz verde todo el año a la que se llega dejando atrás el proyecto, ruinoso, de una mala aventura que le costó al pueblo unos trescientos mil euros  causantes de que no levante cabeza. Una pequeña charca a la derecha en la que reinan las ranas y ya, cinco caballos y dos vacas más allá, “La Dehesa” en la que se encontraba la Fuente del Rey: un manantial de aguas cristalinas que brotaban desde el interior de tres troncos de madera que, por una mala acción, ha quedado en el recuerdo de viejas generaciones. Aquí, continúa existiendo el arroyo que riega el té de río aunque con menor fuerza y, por encima del tapiz vegetal lleno de florecillas, camparon a sus anchas robles y albares. La verdad es que sí. Esto es reserva y parece que hay más destrozo que en la realidad. Una vez que se limpie todo no se va a notar el impacto. Hay mucha masa forestal y no se va a notar mucho, añade Jesús.

La madera preferida para carpintería es la del albar ( pino silvestre) porque tiene menos resina, menos corteza y la madera  es más blanca. Aquí, en esta zona, se da un fenómeno muy extraño y es que, los pinos grandes, están podridos por dentro. No sabemos si es por el subsuelo que tiene un componente de caolín o no sé. Los mejores están podridos aunque, por fuera, se vean perfectos.

Estamos hablando cerca de lo que era una especie de reserva natural en la que, el té de río, era la planta dominante entre areniscas blancas. Se trata de una especie de isla arbórea, muy poblada, ubicada poco antes de la pradera  de la citada Fuente del Rey. Este lote salió a subasta, sí, lo que pasa es que no pujó nadie por él. Nosotros hicimos una oferta al Ayuntamiento y, por eso, contaron con nosotros. Por eso hemos empezado los trabajos aunque los precios hayan cambiado. Es que esto de los pinos tronchaos y arrancaos tiene el doble de trabajo y por eso, ésta, no es igual que una subasta normal. Aquí concretamente, como La Dehesa es reserva, no hay cortas. Solo cortamos los pinos dañados o los secos por plagas y nada más. Es que parece que hay muchos pero, luego, salen menos de 300. Ya digo, hemos comenzado pero a falta de algunos trámites

Esta tarde hay Pleno del Ayuntamiento y seguro que se van a tratar temas relacionados con la madera caída porque sabemos que, el grupo en la oposición, sugirió que se pagaran jornales para realizar los trabajos forestales y que, la madera, quedara para la gente del pueblo.