Castilla-La Mancha se ha convertido en el centro mundial de la gestión de emergencias con el inicio del programa internacional ‘WTrex Quijota’ (Women in Fire Training Exchange). Este evento, enmarcado en el proyecto europeo Amazonia+ y que se celebra por primera vez en España, reúne a 30 bomberas forestales de 15 países para realizar entrenamientos operativos de campo, quemas prescritas y talleres técnicos bajo la dirección del Infocam autonómico.
La iniciativa constata la consolidación de la mujer en la primera línea de las emergencias forestales. Según los datos facilitados por el Ejecutivo autonómico, actualmente 200 mujeres trabajan a diario en la campaña contra el fuego en la región. De ellas, 190 operan directamente sobre el terreno como bomberas forestales, lo que sitúa la representación femenina en un 12% del personal total dedicado a estas labores.

En paralelo a esta formación de élite, y forzado por el contexto de cambio climático, el Gobierno regional ha adelantado parte del operativo de prevención y extinción de 2026, dotado con 126 millones de euros. Ante el incremento del Índice Potencial de Propagación (IPP), ya se han activado dos helicópteros y 15 autobombas —repartidas a razón de tres por cada provincia de la región— para garantizar una respuesta inmediata ante cualquier incidencia.
El salto histórico: del monte masculinizado al liderazgo global
La designación de Castilla-La Mancha como sede de un programa internacional del calibre del ‘WTrex’ cristaliza un cambio estructural en la gestión forestal que la hemeroteca de Liberal de Castilla ha seguido de cerca. Tradicionalmente, la extinción de grandes incendios ha sido un sector fuertemente masculinizado, donde la incorporación operativa de la mujer avanzaba de forma lenta.
El gran punto de inflexión institucional se produjo en mayo de 2025, cuando la empresa pública GEACAM rubricó un pionero Plan de Igualdad. Aquel documento articuló 87 medidas específicas orientadas a romper la brecha de género y facilitar el acceso femenino a los retenes y puestos de mando. Doce meses después de aquella firma, los resultados sobre el terreno superan la cuota estadística: las profesionales castellanomanchegas no solo han normalizado su presencia en las bases provinciales, sino que hoy ejercen como mentoras y referentes globales en la estrategia contra el fuego.

