La venta de vehículos en la provincia de Cuenca ha registrado un fuerte repunte durante los dos primeros meses de 2026, alcanzando las 281 matriculaciones. Esta cifra supone un incremento del 28,31% respecto al mismo periodo del año anterior, impulsado fundamentalmente por las compras de clientes particulares y el impacto directo de las ayudas institucionales para la transición ecológica, según los últimos datos de FACONAUTO valorados por la Asociación Provincial de Concesionarios de Vehículos de Cuenca (CONVECU).

En concreto, el mercado automovilístico conquense suma ya siete meses consecutivos de crecimiento. Durante el mes de febrero se cerraron 144 operaciones, lo que representa un aumento del 24,14%. El tirón de las ventas recae sobre los particulares, que han adquirido 222 vehículos (un 37,04% más), mientras que las matriculaciones de empresas crecen de forma mucho más tímida con 59 unidades (un aumento del 3,51%). Las operaciones destinadas a flotas de alquiler sin conductor se mantienen a cero en este inicio de año.
El cambio de tendencia hacia una movilidad sostenible es rotundo en la elección de motores. Los vehículos catalogados como «resto» —donde destacan ampliamente los híbridos y eléctricos— dominan el mercado local con 232 unidades y una cuota del 82,56%. Esta adopción masiva contrasta con la caída sostenida de los motores tradicionales: la gasolina retrocede un −11,76% con 45 matriculaciones, y el diésel se desploma un −69,23%, limitándose a apenas 4 coches vendidos en toda la provincia.
La consolidación de estos resultados confirma el cambio estructural del parque móvil en Cuenca que ya documentaba la hemeroteca de Liberal de Castilla durante el último trimestre del pasado ejercicio. Esta racha de siete meses de subidas ininterrumpidas evidencia que las subvenciones públicas han logrado vencer la barrera del precio inicial que frenaba a los conductores locales. Por este motivo, el sector concesionario insiste en la urgencia de mantener estas políticas, argumentando que el retorno económico para la Administración vía cobro de impuestos compensa el desembolso inicial, al tiempo que acelera la renovación hacia unas carreteras provinciales más limpias y seguras.

