Seis ejemplares de Przewalski, llegados en diciembre de 2025, comienzan a restaurar los procesos naturales en la finca La Campana, en una iniciativa pionera dentro de un espacio protegido de Guadalajara.
Seis caballos de Przewalski han llegado al Parque Natural del Alto Tajo, dependiente del Gobierno de Castilla-La Mancha, para restaurar la herbivoría en un espacio de alto valor ecológico. Se trata de la primera acción de pastoreo natural que Rewilding Spain desarrolla dentro de un espacio protegido del Sistema Ibérico Sur. El objetivo es fortalecer la biodiversidad, recuperar procesos ecológicos perdidos y contribuir a la prevención de incendios en una zona marcada por el abandono de la ganadería tradicional.
La finca La Campana, situada en el término municipal de Checa (Guadalajara), abarca casi 1.000 hectáreas en una de las áreas más salvajes del parque. Sus pinares de montaña conviven con tilos, fresnos, acebos y tejos, y dan cobijo a especies como el águila real, el buitre leonado o el alimoche, además de ungulados como ciervos, gamos y corzos. Con la llegada de estos caballos, el enclave da un paso decisivo hacia la recuperación de la dinámica natural que modeló su biodiversidad durante siglos.

Un proceso planificado al detalle
La adaptación de los animales no es fruto de la improvisación. Marina Mónico, bióloga y responsable del área de Renaturalización de Rewilding Spain en el Sistema Ibérico Sur, explica que el trabajo comenzó mucho antes del traslado.
Antes de su llegada se analizaron aspectos clave como el clima, la orografía y la disponibilidad de alimento para asegurar que el territorio reunía las condiciones necesarias. En este proceso colaboró la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha desde la adquisición de la finca. Además, durante meses previos, una manada de caballos pottoka —raza ibérica especialmente rústica— habitó la zona como prueba piloto para comprobar la viabilidad del pastoreo natural.
Desde que los Przewalski pisan La Campana, el seguimiento es constante. Varios ejemplares llevan dispositivos GPS que permiten conocer sus movimientos en tiempo real y una persona del equipo realiza supervisión diaria sobre el terreno para comprobar su estado.
Señales de adaptación sobre el terreno
Por el momento, la evolución es la esperada. “Los animales están explorando y reconociendo el territorio tal y como preveíamos. El proceso continúa y aún hace falta tiempo para tener una perspectiva más global”, señala Mónico.
El equipo técnico observa indicadores como el comportamiento individual y grupal, las conductas exploratorias, la alimentación o el estado del pelaje. A medio plazo, la reproducción será una señal inequívoca de integración exitosa. La experiencia previa en Villanueva de Alcorón, donde ya vive una manada de más de 30 ejemplares y se han registrado nacimientos desde finales de 2023, refuerza la confianza en el proyecto.
Restaurar la función de los grandes herbívoros
El eje central de la iniciativa es recuperar el papel ecológico de los grandes herbívoros salvajes. Con su alimentación y desplazamientos, los caballos consumen gran cantidad de biomasa, limitan la matorralización y favorecen paisajes en mosaico, donde se alternan zonas arboladas, pastizales y espacios abiertos.
Esta estructura más heterogénea incrementa la biodiversidad y contribuye a reducir el riesgo de incendios al disminuir la acumulación de combustible vegetal. Además, sus excrementos enriquecen el suelo y favorecen la dinámica natural de nutrientes, fortaleciendo la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático.
Conservación de una especie amenazada
El caballo de Przewalski está considerado el último caballo verdaderamente salvaje del planeta. Apenas sobreviven unos 3.000 ejemplares en todo el mundo, lo que lo convierte en una subespecie amenazada.
Su rusticidad —capacidad para vivir todo el año en libertad, sin alimentación suplementaria ni estabulación— lo convierte en un aliado ideal para este tipo de proyectos. Su presencia en el Alto Tajo no solo favorece el equilibrio ecológico local, sino que también contribuye a ampliar la red de poblaciones que garantizan su supervivencia a largo plazo.
Naturaleza y desarrollo rural de la mano
«Más allá del impacto ambiental, la iniciativa abre oportunidades para la economía local. El carácter icónico del Przewalski puede atraer a visitantes interesados en observar fauna salvaje en libertad», afirma Marina Mónico.
Rewilding Spain está apoyando a operadores locales con formación, información y recursos técnicos para organizar visitas guiadas. La llegada de nuevos visitantes puede beneficiar a alojamientos, bares, comercios y empresas de turismo activo en Checa y su entorno, reforzando el vínculo entre conservación y desarrollo socioeconómico.

Próximos pasos
El objetivo a corto y medio plazo es consolidar esta primera experiencia. Si la evolución es positiva, el proyecto prevé incorporar más ejemplares para ampliar su impacto ecológico.
El regreso del caballo más salvaje del mundo al Alto Tajo simboliza así una apuesta por recuperar procesos naturales perdidos y construir un modelo de conservación que combine biodiversidad, prevención de incendios y oportunidades para el territorio rural.

