La Universidad Isabel I, institución académica basada en la formación digital con parte semipresencial, tiene previsto echar raíces en Castilla-La Mancha más allá de la oferta telemática de la que ya disfrutan alumnos de la región, y va a empezar a contar con centros colaboradores en la Comunidad Autónoma de cara a llegar a “todos los rincones” del territorio.

La Universidad Isabel I contará con centros colaboradores en Castilla-La ManchaEl rector de la universidad, Alberto Gómez Barahona, ha explicado en entrevista con Europa Press que ya cuentan con alumnos de casi medio centenar de países del mundo entre los que también se encuentran cientos de alumnos castellanomanchegos, pero ahora que contarán con centros colaboradores en la Comunidad Autónoma se podrá mejorar en servicios para alumnos de la región, como facilitar prácticas laborales.

Que haya centros colaboradores de la universidad en Castilla-La Mancha “permitirá más interlocución y poder materializar prácticas o hacer exámenes presenciales”, de manera que, si bien la formación es online, las colaboraciones en la región “facilitarán aún en mayo medida los procesos de enseñanza y aprendizaje”.

Gómez Barahona ha precisado que tras 8 años de trabajo, cada vez la Universidad Isabel I cuenta con más presencia en territorios más allá de su sede en Burgos “para facilitar la atención directa a los alumnos, las prácticas o la colaboración con empresas que quieran dar formación” con la entidad.

“Buscamos tener una interlocución en más territorios para sumarse a procesos de formación e incorporar toda la nueva realidad digital a procesos de investigación o transferencia educativa”, ha señalado.

La oferta llegará a “todos los rincones”

Aunque no ha desvelado con qué entidades empezará a colaborar, ha adelantado que se trata de organizaciones asociativas o empresariales. La existencia de centros colaboradores en Castilla-La Mancha hará que la oferta de la Isabel I “llegue a todos los rincones”.

Eso sí, ha querido dejar claro que su modelo universitario “no viene a competir con ninguno” y solo pretende “prestar un servicio de educación superior de la mejor manera posible”.

“Queremos tener colaboradores en el territorio, como hay en otras zonas como Madrid, Cataluña, País Vasco o Andalucía”, ha reiterado, agregando que la presencia en la región “posibilitará nuevos programas de investigación”. “En definitiva, vamos a enriquecer el ecosistema educativo de Castilla-La Mancha, que es de mucha calidad. Como en todos los territorios, venimos a sumar”, ha señalado.

Con todo, añade que los centros colaboradores en Castilla-La Mancha “van a permitir formalizar mejor la demanda de formación digital con los servicios que presta la universidad”.

“Nuestros alumnos son normalmente de un perfil más maduro –que el de universidades tradicionales–, un alumnado a veces con cargas familiares y que quiere seguir formándose mientras concilia. En un sistema nacional y europeo cabemos todos”, ha afirmado.

La formación digital no es solo tecnología

Gómez Barahona ha reivindicado que la formación digital no se basa solamente en tener la tecnología adecuada. “Esta tecnología es solo una herramienta, pero hay que tener profesores nativos digitales capaces de desarrollar toda su capacidad en entornos digitales”, ha defendido, añadiendo a esto la necesidad de “generar contenidos digitales y procesos de aprendizaje adecuados” a este formato.

Esta formación va más allá de las clases, ya que requiere de una metodología adecuada para que el profesor sepa “guiar al alumno en los procesos de aprendizaje”.

“Ser una universidad online es mucho más que tener las herramientas”, ha aseverado, apuntando que en un contexto de crisis sanitaria, el hecho de que una universidad tradicional explore la adaptación a métodos digitales no es algo que se vaya a conseguir de un día para otro.

Ha reconocido que la situación actual de convivencia con el coronavirus hace que el alumnado busque cada vez más modelos que “den certeza y credibilidad ante la incertidumbre”, lo que provoca “un incremento importante de matrículas”.

Esto va unido a que la pandemia “hace que evolucione la digitalización” en todos los escenarios, desde la banca digital hasta el comercio y pasando por la formación y el teletrabajo.

 
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