Ut unum sint (para que sean uno). Éste es el título del Cartel de la Semana Santa de Cuenca de 2026, obra del sacerdote y arquitecto conquense Pedro José Ruiz. Y no es un simple título. Más allá de él, es por encima de todo un mensaje dirigido a la comunidad nazarena y cargado de una intención clara: que sean los nazarenos uno con Cristo y que vivan la Semana Santa en unidad y desde la Eucaristía. Inspirado, en palabras del Cartelista, por el ruego de Jesús en su oración según recoge en su Evangelio San Lucas (Lc 17, 21.23), el Cartel condensa la esencia de nuestra Semana Santa simbolizada en el Cuerpo de Cristo (que preside la obra como preside también la celebración de la santa misa y la vida cristiana), principio y fin en Cuenca de todas las cosas.
Cuando, pasadas las 20:30 horas, el Cartelista y, en esta ocasión y como licencia especial, el vicepresidente de la Junta de Cofradías, Antonio Abarca, levantaban el repostero de la institución para desvelar la imagen más esperada de la Pasión de este año, el Auditorio en pleno recibía con un largo aplauso a un Cartel concebido visualmente como un quiasmo perfecto a través de siete frases relevantes en el Evangelio, del rojo de la sangre, de la liturgia del Viernes Santo y hasta de la luz del atardecer nazareno de Cuenca, y a través, como no podía ser de otra manera, de la omnipresencia del Cuerpo de Cristo, con la propia ciudad simbolizada en el cáliz de la parte inferior y el sufrimiento en la corona de espinas del centro. No faltan en el Cartel las leyendas “Semana Santa 2026 Cuenca” y “Declarada de Interés Turístico Internacional”.

El acto comenzó con un breve concierto de marchas interpretado por Rural Band, bajo la dirección de Pablo Martínez Valiente, que abrió con Mater Mea y cerró con La Quinta Angustia. Colgó, como es acostumbrado, el cartel de ‘lleno’ en el Auditorio, incluso pese a lo atípico de celebrarse en sábado. Nadie quería perderse el acto que marca en Cuenca el inicio de ese tiempo que llamamos coloquialmente pre-Cuaresma; ni la lluvia, que no dejó de caer en todo el día, lo que no impidió a la comunidad nazarena el acompañar a su Cartelista.
En el apartado institucional, acompañaron a la Comisión Ejecutiva y Junta de Diputación de la Junta de Cofradías el obispo de la Diócesis, monseñor José María Yanguas, en esta ocasión como parte activa del acto, en su calidad de Pregonero; el alcalde de Cuenca, Darío Dolz; el consejero de Educación, Amador Pastor; la delegada de la Junta de Comunidades en Cuenca, M.ª Ángeles López; la diputada de Cultura, M.ª Ángeles Martínez; la subdelegada del Gobierno en Cuenca, M.ª Luz Fernández; el comisario de la Policía Nacional, Francisco Sánchez; la jefa de la Comandancia de la Guardia Civil de Cuenca, teniente coronel María Jesús Pascual; el jefe de la Policía Local de Cuenca, Ángel Barrios; el presidente de Fundación Globalcaja Cuenca, Eliseo Quejigo, y la directora, Henar de la Sierra; el vicario general de la Diócesis, Antonio Fernández; la concejala de Personal y Empleo, Mantenimiento Urbano, Asesoría Jurídica, Régimen Interno y Coordinación Institucional, Saray Portillo; la concejala de Deportes y Urbanismo, Charo Rodríguez; el concejal de Educación, Innovación y Nuevas Tecnologías, Víctor Manuel Fernández; la concejal del Grupo Municipal Popular y diputada nacional Beatriz Jiménez; el concejal del Grupo Municipal Popular, Julián Alberto Niño; la portavoz de Cuenca en Marcha en el Ayuntamiento de Cuenca, M.ª Ángeles García; el portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Cuenca, Rafael Rodríguez; el cronista oficial de la ciudad, Miguel Romero; el presidente del Partido Popular de Cuenca, José Martín-Buro; así como diputados provinciales, delegados de diversas carteras del Gobierno regional y otras personalidades de la vida nazarena, civil, social, cultural y religiosa de la ciudad.
“Este simbólico acto marca el camino hacia esos días en los que nuestra ciudad de Cuenca se transforma y se reconoce a sí mismas en sus procesiones” aseveró el presidente de los nazarenos, Jorge Sánchez Albendea, en los compases iniciales del acto tras el concierto de bienvenida. Refirió Sánchez Albendea en su intervención una anécdota, del Martes Santo de 2025, que le sirvió para, en sus propias palabras, darse cuenta de que la Semana Santa “no va de correr para verlo todo, sino de saber parar para sentirla con toda su significación”.
El presidente agradeció a los asistentes su fidelidad con un acto “que se ha convertido en uno de los grandes eventos sociales de la ciudad: descubrir la imagen que nos representa a todos. Nuestro Cartel. Porque esta obra que has tenido tan bien guardada durante tantos meses, querido Cartelista, es ya de todos los nazarenos”. Tras afirmar que “la Semana Santa de Cuenca es de todos y para todos, ese gran tesoro que, aunque solo sea por una vez al año, nos pone a todos de acuerdo” y alabar el ejemplo de unidad que es la Junta de Cofradías, representado en la aprobación del presupuesto y de los actos que tendrán lugar en la pre-Cuaresma y Cuaresma, Sánchez Albendea refirió acto seguido una detallada glosa de la vida y carrera de Pedro José Ruiz para otorgar después y de manera especial este año la licencia al vicepresidente de la institución y primo del Cartelista, de descubrir el Cartel con él.
Un Cartel para unir en Cristo a todos los nazarenos
“Quiero compartir con todos vosotros la mayor historia de amor que jamás se haya vivido” afirmó un visiblemente emocionado y feliz Pedro José Ruiz, al dirigirse a los nazarenos congregados en el Auditorio con la confianza y complicidad que otorga saberse uno de ellos. “¡Esto es lo que celebramos en Semana Santa! ¡Y, por lo tanto, lo que vuestro Cartel intenta anunciar! Para que sean uno… Me atrevo a decir que esto estaba en la mente de Dios desde el principio”, aseveró.
El de Ruiz es un Cartel que, además de anunciar la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, “actualizada con tanta intensidad y de manera tan especial en nuestra querida ciudad de Cuenca, quiere ser una invitación a vivir la Semana Santa en unidad y desde la Eucaristía, sacramento de la unidad: requisito fundamental y necesario para vivir estos acontecimientos que se aproximan en sinceridad y profundidad, con su sentido real y auténtico”, enfatizó en su explicación. Porque, tal y como dijo: “La Semana Santa es manifestación de nuestra fe, para que el mundo crea. También para que el mundo crea es necesaria, en su celebración, nuestra unión, haciendo cumplir el ruego de Cristo. Unión que es manifestación de nuestra fe y prueba del amor de Dios hacia nosotros”.
Concebido en formato vertical que hace levantar la mirada, el Cartel se lee de abajo hacia arriba, siguiendo el recorrido marcado por siete frases dispuestas en forma de quiasmo, de círculo perfecto, que guían al nazareno en su visionado del Cartel, en su camino hacia Cristo y con Cristo: In principio erat Verbum, Ipsa conteret caput, Ecce Agnus Dei, Non mea voluntas sed tua fiat, Ecce Homo, Consummatum est y Surrexit, non est hic, leídas de abajo hacia arriba.
Presidiendo, como ya se ha mencionado, el Cuerpo de Cristo, “un círculo, forma perfecta, una Comunión que recoge todo y nos acoge a todos”; y representadas en su interior, todas las hermandades de nuestra Semana Santa y Las Turbas de Cuenca, todos nuestros elementos diferenciadores y que nos son propios, desde las palmas hasta las tulipas, de la Banda de la Junta de Cofradías a la de Cuenca en representación de todas las demás, “todos incluidos, todos juntos, todos formando una unidad en, por y para Cristo”, explicó el Cartelista.
El círculo que representa la Comunión Eucarística “tiene su continuidad, en el diseño del Cartel, en el cáliz. Cáliz que recoge la sangre de Jesús, que mana de su corona, elemento referencial de su Pasión y sufrimiento”. Iluminada “por la Eucaristía, de la que mana la luz. Luz de la Eucaristía que también puede iluminar nuestras vidas nazarenas ante las adversidades y el dolor”, detalló Ruiz. En cuanto al color y su simbología, el Cartel se desarrolla “en un tránsito de color de fondo, del rojo (representando la sangre, el sufrimiento, la pasión, el martirio y la muerte) al blanco (luz, alegría, Resurrección)”. Un rojo que para el Cartelista es color de luz y que convierte el Cartel, en su totalidad, en un cartel luminoso.
Se expresa también la conquensidad de la obra – si se permite esta palabra no recogida por la RAE, pero que define lo que nos es propio – en “la textura de nuestra propia roca caliza y el skyline característico y definitorio, fruto de la erosión kárstica, del proceso geológico que modela nuestro relieve y la identidad de nuestra querida ciudad”. Así, en el Cartel “todo tiene lugar en Cuenca, bajo la mirada de Cuenca, que para nosotros, nazarenos de Cuenca, en Semana Santa se convierte en un perfecto Calvario donde se desarrolla la pasión y fe de un pueblo. Y, a la vez, sobre ella, el anuncio de la resurrección de Jesucristo, el anuncio más luminoso, completamente sobre blanco, que da sentido a nuestra vida y celebración”.
Un Cartel de Cuenca y para Cuenca, de un nazareno de Cuenca para sus hermanos. Un Cartel para unirlos a todos en Cristo. Un Cartel para, al origen mismo, que es el mismo Cristo, volver. En el final de su exposición y muy emocionado, quiso Pedro agradecer “a Dios, por la oportunidad que me ha dado para anunciar nuestra Semana Santa”; a las hermandades que le propusieron y a las que apoyaron su candidatura; a todas las personas que, consciente o inconscientemente, “me han ayudado en el diseño de este Cartel, gráfica y teológicamente”; a “las abuelas, a las madres, tías y hermanas, que, como todos bien sabemos, sostienen esta Semana Santa” y a “los abuelos, a los padres, a los tíos y hermanos, que transmiten esta pasión por generaciones”. Muy especial fue el agradecimiento a Dios por su padre – “que es el responsable de que esté yo hoy aquí, entregándoos este Cartel, que ya es vuestro”, dijo – y por su familia, amigos, las hermandades de Cuenca y su familia nazarena.
Terminó el Cartelista con la oración que se hace después de la Comunión, en las Eucaristías de la primera semana del año: “Te suplicamos, Dios todopoderoso, que concedas, a quienes alimentas con tus sacramentos, la gracia de poder servirte siempre llevando una vida según tu voluntad”. A sus palabras le siguió un fuerte, sentido y sincero aplauso de casi tres minutos que fue, por encima de todo, un abrazo a Pedro José pero también a su padre, Pedro Antonio, ‘Peri’, quien a buen seguro estaba ayer asomado al barandal del cielo mirando, orgulloso, a Cristo mismo en el Cartel que ha regalado a Cuenca su hijo. Un aplauso que emocionó muy mucho al Cartelista y, todavía más, al vicepresidente de la institución. Un abrazo que era, sobre todas las cosas, una calurosa muestra de cariño y unidad. “Qué bueno, Pedro, qué bueno” expresaba una voz entre el público en el final del aplauso, poniendo así, espontánea y sencillamente, palabras al sentimiento general del Auditorio.
Siete frases que guían el ojo del nazareno a través del Cartel
La primera frase que lee el nazareno al mirar el Cartel de abajo hacia arriba es la que abre el Evangelio de Juan: “In principio erat Verbum (En el principio existía la Palabra), el Verbo, que era uno en Dios y, de alguna manera, nosotros en Él. Sin embargo, el ser humano, desde su libertad, con decisiones, a veces nada correctas, dificultó y dificulta esta unidad en Dios. Unidad que es felicidad y bienaventuranza”, consideró el Cartelista en su explicación.
“Pero Dios, por amor, no se rinde y nos incluye en su plan de redención. Y el Verbo, que Él envía, será la Buena Noticia, la promesa cumplida hecha carne, que aplastará la cabeza de este mal (Ipsa conteret caput). Y, hecho hombre, entre nosotros, Jesús será reconocido como el enviado para esta misión, señalado por Juan (Ecce Agnus Dei, Este es el Cordero de Dios)”, prosiguió.
“Somos creaturas y debemos reconocer a nuestro Creador, no negarlo. No se haga mi voluntad, sino la tuya (Non mea voluntas sed tua fiat). Y Jesús, hombre, se entrega totalmente al Padre por un amor con locura a cada uno de nosotros, nazarenos de Cuenca. Frase que, por su trascendencia, marca el centro del Cartel, y el centro del quiasmo del mensaje”, detalló.
“He aquí al hombre (Ecce Homo), señalado por Pilato. Jesús es el hombre que cumple la voluntad de Dios hasta sus últimas consecuencias y reconoce a Dios como Dios, no a su propio capricho. Es el hombre que, para manifestar a Dios de la manera más elocuente, renuncia a su voluntad y acepta su entrega en la Cruz (Consummatum est). Pero lo más grande de esta historia es que la última palabra la tiene Dios, no la muerte. Y, devolviéndolo a la vida, siempre por amor (¡No está aquí, ha resucitado! Surrexit, non est hic), lo devuelve a Él, al principio, junto al Padre. Completando su misión, completando el ciclo, mostrándonos el camino, dibujando un círculo de redención y Vida, de belleza y armonía”, apostilló.
“¡Esto es lo que celebramos en la Semana Santa! ¡Un movimiento circular, que nos afecta e incluye a todos! Y cada Semana Santa, unidos, rememoramos y actualizamos este acontecimiento. Un Misterio de redención, amor, entrega y unidad que se revive en cada Eucaristía. Sacramento de la unidad”, concluyó el Cartelista. Un mensaje para observar, meditar, reflexionar… y aplicar, juntos, esta Semana Santa.
Toda la Semana Santa de Cuenca en el Cuerpo de Cristo
El motivo principal del Cartel es “un círculo, forma perfecta, una Comunión que recoge todo y nos acoge a todos”, explicaba Pedro José. Así, en el interior de esa Comunión, de ese círculo que es el Cuerpo de Cristo, se contienen “todas las Hermandades con sus pasos, el grupo Turbas, nuestra querida Banda de Trompetas, Tambores y Gaitas de la Junta de Cofradías de Cuenca, nuestra querida Asociación Musical Virgen de la Luz – Banda de Música de Cuenca, en representación de todas las bandas que nos acompañan en nuestros desfiles, palmas, tulipas… todos incluidos, todos juntos, todos formando una unidad en, por y para Cristo. Intentando identificarnos con Él en su Pasión, Muerte y Resurrección, en nuestra Semana Santa, en la Eucaristía, para entregarnos como Él, en el servicio y la vida”.
Para simbolizar mejor esa unidad e igualdad, utiliza Pedro en el Cartel el color, la disposición y el tamaño a modo de herramientas de ecuanimidad: “Todas las imágenes incluidas en la Comunión van en escala de grises, de manera homogénea, de manera que ninguna sobresale ni destaca sobre las demás, dándole la verdadera importancia a la unidad”. Además, “las imágenes se distribuyen en orden cronológico, como es típico de nuestra Semana Santa, de abajo hacia arriba, con una distribución nada aleatoria y geométricamente ordenada. Las imágenes de Cristo, con un leve fondo de color, son recogidas dentro del círculo formando una silueta típica de capuces nazarenos”.
Palabras del Pregonero
Tras la imagen, llegó el momento “de poner voz a la Semana Santa de Cuenca de 2026”. Y es que, en el acto de presentación del Cartel, monseñor José María Yanguas se dirigió a los nazarenos de Cuenca por primera vez como su Pregonero, como es habitual. En su afectuosa introducción, el presidente de la Junta de Cofradías hizo un recorrido por la vida pastoral de monseñor en nuestra Diócesis, destacando algunos de los hitos principales en su vida nazarena, así como aportando detalles como que será el segundo obispo de Cuenca en pregonar nuestra Pasión, tras monseñor Guerra Campos hace 29 años. Pero, sobre todo, le mostró su sincero agradecimiento “por la confianza que siempre ha depositado en mí, por dejarme gestionar sin censuras y por haber tenido la paciencia de escucharme contándole la actualidad nazarena y las dificultades con las que teníamos que lidiar en el mundo nazareno”.
Monseñor comenzó su intervención, tras los saludos pertinentes y protocolarios y la felicitación especial a Pedro José “por motivo bien conocido”, agradeciendo a la Junta de Cofradías por su designación como Pregonero de este año. Inmediatamente después citó monseñor el salmo 19, pues “presenta la Creación entera como un gran pregonero, a la vez que ella misma, la Creación, es el pregón”. Lo que el salmo dice “con grandiosa sencillez del cielo y del firmamento, del día y de la noche, es lo que intentamos hacer cada año, de manera infinitamente más sencilla, con nuestro Pregón de Semana Santa: pregonar la Gloria, la Misericordia, el Amor de Dios” comparó monseñor.
Para nuestro obispo y Pregonero, desde el momento mismo de la Creación, “todas las criaturas hablan de su Creador en silencio, lo pregonan. No dicen nada, no pronuncian palabra. Cada una de ellas es la Palabra de Dios. Hablan con solo su existencia”. Reflexionó en este momento monseñor sobre el diferente cariz de las palabras, destacando aquellas que son evocadoras porque “evocar es resucitar, dar vida de nuevo, crear”, aquellas que “sugieren mundos, que llaman a la existencia, que no se limitan a explicar algo pasado, que yace en el tiempo inerte. Lo saben bien los poetas”, afirmó, para citar un célebre poema de San Juan de la Cruz.
“Decir Semana Santa en Cuenca en este día es más que señalar unas fechas determinadas. Son palabras, solo dos, que evocan recuerdos, los reavivan, los resucitan. Son palabras vivas que actualizan acciones antiguas. Son palabras que despiertan a veces, como del sueño, el fuego de una fe quizá dormida, que se niega a morir”, afirmó. “Semana Santa de Cuenca. Es difícil explicar el sacro sentido a quien no la ha vivido. Son palabras demasiado fuertes para expresar las tantas historias que encierran y que custodian, reservándolas de miradas curiosas e indiscretas”, reflexionó monseñor, para abrir en este punto su corazón a los nazarenos y revelarles una inquietud que le ha acompañado en este tiempo: “Más de una vez me he preguntado en estos meses: pero, ¿se puede pregonar de verdad la Semana Santa? ¿Se puede pregonar el tremendo misterio, terrible y consolador a un tiempo, de la muerte de Dios hecho hombre? ¿Se puede pregonar el dolor de Cristo que muere por el pecado de los hombres? ¿Se puede proclamar sin que el Pregón constituya ya un profundo acto de fe? ¿Se puede pregonar acaso la Semana Santa de manera impersonal, fría, convencional, sin al menos una chispa de pasión personal, como si se estuviera anunciando algo que no nos toca en lo profundo del alma, algo que no nos concierne en primera persona? ¿Puede ser tan solo un anuncio, sin alma, en falso, hecho con más o menos acierto, con mayor o menor acento retórico?”.
Para todas estas preguntas, una respuesta: “Desde el primer momento en que supe que se me pedía el servicio pastoral, pues así lo he entendido, de pregonar la Semana Santa de Cuenca, quise darle el enfoque de la fe, que le hablen al nazareno sus pasos. Comprendí enseguida qué era lo que debía transmitir a los nazarenos de Cuenca y a todos los oyentes: que no os consideréis personajes extraños a los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección representados en las imágenes que cargáis sobre los hombros o acompañáis por la ciudad. Que penséis, que viváis, que sintáis esos misterios. Que seáis más que actores de una representación. Que la procesión de cada hermandad sea una sincera profesión de fe: devoción y oración a sus Sagradas Imágenes”.
Afirmó monseñor que “es importante que salga bien la procesión”, pero, afirmó: “Lo es más todavía que vosotros, nazarenos, entréis en ella bien preparados, que todos lo hagamos. Y que salgáis, que salgamos, de la misma con el deseo de ser un poco mejores personas y mejores cristianos”. Concluyó monseñor deseando a los nazarenos una feliz Cuaresma y Semana Santa. A su intervención le siguió un cálido aplauso.
Spot promocional de la Semana Santa de Cuenca 2026
El acto de Presentación del Cartel se cerró, un año más, con la presentación del Spot promocional de la Semana Santa para este año. En esta ocasión ha sido concebido, guionizado y dirigido por Jesús Huerta, periodista, escritor y director de Enciende Cuenca, y producido por el equipo del medio, en concreto por los principales colaboradores de las videocrónicas de Semana Santa que producen: Pilar Martín, que además de poner voz al texto ha trabajado en labores de dirección, producción y dirección de arte y actores; y Sebastián Martín, autor del promocional de la Pasión conquense de 2023 y responsable en esta ocasión de la grabación y el montaje.
En el audiovisual propuesto por Huerta tiene mucho peso el texto desde el inicio, con un frase de María Zambrano como motor de la idea que se desarrolla: “Al igual que no hay dos vidas iguales, tampoco hay dos procesiones idénticas, porque en ambos casos se componen de los instantes que recogemos por el camino”, explicaba a la Junta de Cofradías.
El vídeo pone el foco “en la experiencia nazarena, desde el día en el que se abre el armario para preparar las túnicas hasta los instantes en los que el desfile está a punto de empezar”. Ana Isabel García Victoria, el pequeño Víctor Fernández García y los hermanos de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús del Medinaceli, la hermandad familiar del autor, ponen rostro a todos los nazarenos conquenses en el spot.
Otra de las características novedosas del audiovisual es que cuenta con una composición musical creada expresamente para este proyecto, Cuenca, instantes nazarenos, una pieza de Juan Ramón Fuentes Ferrer, músico valenciano que ejerce en Jaén. En la grabación han participado la violinista conquense Sarai Pintado, el violonchelista Antonio Fernández y Santiago Rosales a la trompeta y fliscorno.
El guion hace también un guiño a la fotografía de Semana Santa y a los profesionales que trabajan hasta la extenuación durante estos días. En su honor, el spot incluye fotografías de Álex M. Simón que recogen ángulos distintos de la procesión.

