La Plaza de Toros Santiago Fernández de Heredia conmemoró ayer su trigésimo aniversario -fue inaugurada el día 11 de septiembre de 1986- con la celebración de un festival taurino con cuatro novillos de Victoriano del Río, de juego desigual.

anarita1Hace tres décadas la inauguró el rejoneador Manuel Vidrié Gómez, siendo alcalde de la villa almorcileña Olegario García, quien además presidió el festejo. En el festival de ayer abrió plaza la que dicen es la mejor rejoneadora del momento, Ana Rita. Presidió el festival la alcaldesa de Almonacid, Elena Gordon.

La caballista portuguesa confirmó la fama que la precedía, saliendo a hombros del ruedo, después de cortar las dos orejas y el rabo del extraordinario novillo que le tocó en suerte. El aspecto que presentaba el coso era inmejorable, lleno para conmemorar el aniversario. Entregada sobre el caballo, Ana Rita hizo lo propio después de su faena. No dejó un autógrafo sin firmar, ni una sonrisa sin repartir en las fotos que le solicitaron los almorcileños.

Cuando recibió el cariño de la afición, besó la tierra del albero, poniéndole así el broche de oro a su faena.  Radiante después del triunfo, sus primeras palabras fueron para elogiar al novillo “que se ha dejado manejar muy bien”, y las segundas para destacar la labor de sus caballos, “que han estado maravillosos”. Toreó hasta con cuatro diferentes. La rejoneadora sintió el calor del público, que le ayudó a redondear su éxito, y se marchó de la villa muy satisfecha con su actuación, especialmente con sus características “banderillas al violín” y con su rejoneo “al estribo”. Estuvo impecable en la suerte suprema. Su precisión hizo innecesario el descabello.

César Jiménez demostró vergüenza torera y destiló clase en el segundo de la tarde. Comenzó su faena con la muleta toreando de rodillas y poniendo el corazón en un puño a la afición. “El novillo ha sido bravito, más bien encastado. Cuando le apretaba por abajo de verdad, protestaba, se quedaba corto y me miraba, hasta que me ha cogido”, decía el diestro refiriéndose al susto sin consecuencias que le dio su enemigo. “Ha costado. No ha sido un novillo agradecido, pero ha tenido fuerza. El público ha estado amable conmigo, y me voy contento”, seguía. Sobre lo más destacado de su actuación, el matador valoró por encima de otras cuestiones que “he estado tranquilo, intentando torear despacio delante de la cara de un novillo que tenía sus complicaciones; he cambiado de táctica para intentar sacar el mayor provecho con la muleta de las condiciones del novillo, de manera que esos cambios han resultado fructíferos”. Jiménez mató de una media que exigió descabello. Se llevó la ovación del público, además de una oreja. El de Fuenlabrada declaró en Almonacid hallarse “en un buen momento profesional, toreando poco, pero muy a gusto”.

A Matías Tejela le quitó el triunfo una primera estocada descreída que enmendó prácticamente al instante con un estoconazo. “Con el capote he toreado a gusto”, decía, aunque lamentaba que “el desorden a la hora de lidiar el novillo, lo haya estropeado para la muleta”.  Sobre su faena, Tejela explicaba que “por el lado izquierdo el novillo ha sido muy difícil; sabía en todo momento dónde estaba yo, pero, aun así,  me he puesto delante. Por el lado derecho le he sacado una tanda buena”. Al respecto de su fallo a espadas, el matador afirmó haberse ‘atracado’ de toro. “La muerte de la espada venía hacia el lado de la salida, y cuando sucede eso es porque te atracas”. El matador se sobrepuso rápidamente. “He abreviado, y lo he matado bien”, seguía.  Tejela se fue con buen sabor de boca de Almonacid, “porque creo que he solventado las dificultades del novillo, y además lo he hecho gustándome”. Pese a no tocar pelo, el complutense se mostró agradecido con el público, “siempre respetuoso y cariñoso”, por lo que lamentó “no haber podido triunfar como el año pasado”. También opinó el diestro sobre el momento actual de la fiesta nacional. “Se torea poco. Las circunstancias del mundo taurino no son favorables, y nos toca pagar las consecuencias; pero mantengo la ilusión”, terminó.

El último de la tarde fue para Curro Márquez. El novillero malagueño estuvo bien con la muleta, pero lo emborronó todo con la espada. Mató a la quinta, después de escuchar un aviso, y de innumerables intentos de descabello. “El novillo ha sido bueno, he disfrutado mucho con él y el público ha estado conmigo; pero el poco bagaje que tengo, se me nota”, reconocía con honestidad el joven. “Este oficio también es práctica y, si se torea poco, como me pasa a mí, no es fácil mejorar. Intentar ser torero es dificilísimo. Somos muchos, y las oportunidades,  pocas”, lamentaba el chaval ante la ocasión perdida.

Pese a que escuchó pitos por su actuación con la espada, la afición de Almonacid también le premió con palmas al final de su faena. “Me quedo con los aplausos de la gente a mi labor con la muleta, pese a que también haya habido bronca. Con la izquierda he sacado alguna serie buena, y, por el lado derecho, aunque el toro tendía a meterse, he sabido corregir el fallo y hacerle romper hacia adelante”, terminaba el novillero.