El Gobierno de Castilla-La Mancha ha elegido a Mira y su entorno en la Serranía Baja conquense, junto a la comarca albaceteña de Letur, como escenario piloto para implantar un nuevo modelo de planificación territorial. A través de la redacción de las Agendas de Desarrollo Urbano y Rural (ADUR), el Ejecutivo autonómico busca simplificar la gestión urbanística en estas localidades afectadas por la DANA de 2024. El viceconsejero de Planificación Estratégica, José Antonio Carrillo, ha explicado este sábado que el objetivo es superar las limitaciones técnicas de los pequeños ayuntamientos mediante un urbanismo compartido que facilite la implantación de actividades productivas y la generación de empleo en la zona.

Esta iniciativa marca una evolución decisiva en la gestión de la catástrofe meteorológica que golpeó a la provincia. Tal y como ha documentado Liberal de Castilla desde finales de 2024, los esfuerzos en Mira se centraron inicialmente en las labores de limpieza urgentes, la canalización de ayudas y la recuperación de las infraestructuras básicas destruidas por el agua. El desarrollo de la nueva ADUR supone dar un paso más allá de la emergencia inmediata para establecer una estrategia de prevención estructural frente a futuros desastres naturales.
El proyecto se apoya en los cimientos de la Ley contra la Despoblación de 2021 para cambiar el paradigma de crecimiento en la provincia. Al agrupar las necesidades y potencialidades de varios municipios bajo un mismo paraguas urbanístico, la Serranía Baja contará con una herramienta más competitiva y ágil. Esto permitirá a las administraciones planificar el crecimiento de forma conjunta, ofreciendo un bloque unificado que resulta mucho más atractivo para captar inversiones externas, asentar empresas y fijar población en el territorio.

