La Policía Local de Cuenca volvió a actuar esta madrugada contra una conducta que, aunque muchos consideran menor, tiene consecuencias reales para la convivencia: orinar en la calle. Los agentes levantaron un nuevo acta por esta infracción, amparada en la Ordenanza de Convivencia Ciudadana del municipio.

Desde el cuerpo policial recuerdan que esta práctica no es una falta trivial. Afecta directamente a la limpieza urbana, deteriora la imagen de Cuenca y supone una falta de respeto hacia los vecinos y visitantes que comparten los espacios públicos. «Respetar Cuenca es respetar a quienes vivimos y la visitan», señalan desde la Policía Local.
La normativa municipal prohíbe expresamente orinar en la vía pública, salvo en los lugares habilitados para ello. Además, la infracción se agrava cuando se comete en zonas frecuentadas por menores, espacios con gran afluencia de personas, mercados, monumentos o edificios protegidos, circunstancias especialmente relevantes en una ciudad Patrimonio de la Humanidad como es Cuenca.
La Policía Local apela a la responsabilidad colectiva y recuerda que el uso de los aseos públicos disponibles es la solución para evitar suciedad, malos olores y el deterioro progresivo del entorno urbano.
