La Agrupación de Hostelería de Cuenca, integrada en CEOE CEPYME, prevé una campaña de Semana Santa con alta ocupación hotelera y dinamismo en bares y restaurantes, aunque marcada por un cambio en los hábitos de consumo: las estancias se han acortado hasta asemejarse a las de un puente tradicional. Los visitantes concentran sus reservas casi exclusivamente en el Viernes y Sábado Santo, dejando las cifras de ocupación entre el Lunes y el Miércoles Santo en márgenes moderados que, en ocasiones, no alcanzan el 50%.

La patronal del sector señala que la pérdida de la condición de festivo del Jueves Santo y del Lunes de Pascua en diversas comunidades autónomas está limitando la movilidad nacional. Pese a ello, confían en mantener el nivel de ocupación durante el Domingo de Resurrección y el Lunes de Pascua gracias a la llegada de turistas procedentes de la zona de Levante, que disfrutan de vacaciones escolares durante esa semana.
Junto a la concentración de fechas, el sector identifica dos variables que marcarán la rentabilidad de la campaña. En primer lugar, la inestabilidad meteorológica; una Semana Santa con lluvias mermará drásticamente la actividad de la restauración al anular el uso de las terrazas. En segundo lugar, el incremento de los apartamentos turísticos. Esta proliferación fragmenta la oferta y exige que la ciudad reciba un volumen significativamente mayor de visitantes para que los alojamientos tradicionales puedan registrar llenos compatibles con unos buenos resultados económicos. Como contrapeso, la celebración de la Semana de Música Religiosa se mantiene como un pilar fundamental que garantiza la llegada de turistas incluso ante escenarios climáticos adversos.
Evolución y contexto del sector
El actual escenario confirma las tendencias que la hostelería conquense viene advirtiendo durante el último año en los reportes habituales publicados por Liberal de Castilla. La preocupación por el auge de las viviendas de uso turístico ha pasado de ser un debate sobre el modelo de ciudad en el Casco Antiguo a convertirse en un factor de competencia directa que afecta los márgenes de ocupación en temporadas altas. Asimismo, el papel salvavidas de la Semana de Música Religiosa reafirma la necesidad que tiene Cuenca de consolidar su turismo cultural, una estrategia clave que ha demostrado ser la única vía efectiva para blindar al sector servicios frente a la dependencia del clima primaveral y la reducción progresiva de los días de estancia.

