El establecimiento, regentado durante más de cuarenta años por Vicente Alcañiz, es una de las farmacias con mayor facturación de la zona gracias a los botiquines vinculados y al servicio que presta a varios municipios.
La farmacia de Alustante (Guadalajara) podría cerrar sus puertas a finales de este mes si no aparece una persona interesada en hacerse cargo del establecimiento. Su actual titular, Vicente Alcañiz, se jubila tras más de cuarenta años al frente del negocio, y hasta el momento nadie ha dado el paso para asumir la continuidad del servicio.

Durante los últimos meses se ha anunciado en numerosos medios la posibilidad de traspasar la farmacia, pero pese a tratarse de un establecimiento económicamente solvente, no ha surgido ningún interesado.
Alustante, como muchos municipios de la provincia de Guadalajara, sufre una marcada estacionalidad económica, especialmente en negocios ligados al consumo local. Sin embargo, quienes conocen la actividad de la farmacia señalan que los periodos vacacionales y de mayor afluencia compensan ampliamente los meses de menor movimiento.
Además, la farmacia de Alustante cuenta con varios botiquines vinculados en pueblos vecinos, lo que amplía notablemente su área de servicio. Según el propio Vicente Alcañiz, esta circunstancia convierte al establecimiento no solo en un negocio con el que es posible vivir dignamente, sino en la farmacia con mayor facturación de la zona entre las que comparten guardias, junto a las de Checa, Orihuela del Tremedal y Bronchales (estas dos últimas en la provincia de Teruel).
Ante esta situación surge una pregunta inevitable: ¿por qué nadie quiere hacerse cargo de esta farmacia? La única respuesta que parece repetirse es que el municipio “está lejos”. Pero lejos… ¿de dónde?
La realidad es que Alustante se encuentra en un territorio con intensas relaciones económicas y sociales con Teruel, Zaragoza y Valencia, además de mantener sus vínculos históricos y administrativos con la provincia de Guadalajara. A pesar de la distancia con la capital provincial, el municipio no puede considerarse un pueblo aislado.
En este contexto, muchos vecinos señalan también la falta de infraestructuras que mejoren la vertebración territorial, la autovía A-25 (Alcolea del Pinar – Monreal del Campo) continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes para conectar de forma más eficaz las distintas zonas de la provincia.
El posible cierre de la farmacia supondría la pérdida de un servicio esencial para Alustante y para varios municipios de su entorno, en una comarca donde la población envejecida depende especialmente de la proximidad de la atención farmacéutica.
Aún queda margen para evitarlo. Pero el tiempo corre y, si no aparece pronto un nuevo titular, una farmacia con décadas de servicio y plenamente viable podría desaparecer a final de mes.

