En su estrategia de apoyar al sector agroalimentario de la provincia, entendiendo que el vino y el turismo han de ir de la mano en beneficio de ambos sectores, la Diputación ha apostado por acercar el enoturismo a las bodegas y cooperativas vitivinícolas de la provincia como una fuente más de riqueza y un instrumento dinamizador de la economía provincial. Y lo ha hecho organizando la “Jornada Técnica para la Vertebración del Enoturismo Conquense”, que ha servido de punto de encuentro entre la Asociación Española de Enoturismo (AEE) y más de veinte representantes de bodegas y Denominaciones de Origen de la provincia.
La Jornada se ha desarrollado esta semana en el Salón de Plenos del Palacio de la Diputación Provincial, con la presencia de su presidente, Benjamín Prieto; la presidenta del Patronato de Desarrollo Provincial, Paloma García Casado; y el presidente ejecutivo y la secretaria general de la AEE, José Antonio Vidal y Mercedes Sánchez, respectivamente.

Consciente del camino ya avanzado en este tema por algunas bodegas, Prieto ha querido remarcar la importancia de la conjunción del vino y turismo como una excelente combinación para vertebrar la provincia con el fin de favorecer nuestro crecimiento económico: “el potencial vinícola de Cuenca es más que evidente y, si se refuerza con el gran atractivo turístico y patrimonial de la provincia, las posibilidades que se abren son innumerables”. Posibilidades que, a su juicio, podrían pasar por el diseño y promoción de experiencias enoturísticas en las que, de una manera estructurada, se den a conocer los atractivos de Cuenca tanto a los propios conquenses, como en el resto de España y en el extranjero, a través de la promoción y comercialización nacional e internacional que llevará a cabo la Asociación Española de Enoturismo en colaboración con todos sus miembros y agentes de referencia.

El presidente de la Asociación Española de Enoturismo, por su parte, ha enfatizado en la proyección que tiene el enoturismo en España en los próximos años. Un sector, en su opinión, al que le hace falta la unidad de todos sus actores para lograr los objetivos. Y es, precisamente ahí, donde la AEE juega un papel fundamental, ya que “ha nacido para posicionar el enoturismo, tanto en nuestro entorno nacional, como en los muy exigentes mercados internacionales. Para ello, es fundamental, por un lado, que todo el sector camine unido con la intercooperación empresarial como bandera, y, por otro, crear productos/experiencias de calidad para ser promocionados y comercializados, como red global de establecimientos, en los más importantes destinos nacionales e internacionales”.

Grandes y fundamentales objetivos que, según dijo, “solo se obtendrán desde la profesionalización: en primer lugar, del propio empresario, puesto que el enoturismo ha de ser considerado como una unidad de negocio independiente y en la que ha de estar implicada todo la organización, y en segundo lugar, de sus recursos humanos; es decir, capacitación desde el talento, centrada en la figura del máximo exponente de la experiencia-cliente: el guía o relaciones públicas de la bodega. Y para ello, la AEE ha comenzado a diseñar un Plan Formativo de la más alta cualificación”.

Prieto y Vidal han coincido en que “el enoturismo enriquece la oferta turística -tanto creando marca como incrementando la venta de vino embotellado-”, algo a lo que no es ajeno Cuenca, de ahí que invitaran al sector a unirse y formar un frente común bajo el paraguas de la AEE, para convertir a Cuenca en particular, y a España en general, en un destino enoturístico de calidad tanto para los propios españoles como para extranjeros.

El sector bodeguero conquense ha puesto en común sus inquietudes y ha coincidido en la necesidad de analizar las posibilidades que ofrece el enoturismo para sus negocios, abriendo nuevas vías de ingresos y de proyección empresarial.