Coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de la Arquitectura, que este año se celebró el día 7 de octubre, la Demarcación de Guadalajara organizó diversos actos durante el pasado mes, entre ellos, las conferencias sobre ‘Los monasterios medievales de Guadalajara’ y ‘La vivienda social en Guadalajara’.

La demarcación de Guadalajara del COACM celebró el mes de la Arquitectura
Coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial de la Arquitectura, que este año se celebró el día 7 de octubre bajo el lema Arquitectura…vivienda para todos, la Demarcación de Guadalajara del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla La Mancha organizó diversos actos durante el pasado mes, entre ellos, las conferencias sobre ‘Los monasterios medievales de Guadalajara’ y ‘La vivienda social en Guadalajara’.

José Antonio Herce, presidente de la demarcación de Guadalajara del Colegio de Arquitectos de Castilla La Mancha, consideró la celebración de estos eventos como “una oportunidad para revisar cómo la buena arquitectura y el buen urbanismo condiciona nuestra vida de una manera muy directa”. La preocupación por una vivienda digna, por un urbanismo humano y por unas ciudades sostenibles deberían ser, a juicio de Herce, “unas de las principales premisas no sólo en Guadalajara y Castilla La Mancha, sino también a nivel mundial”.

El presidente de la demarcación guadalajareña del COACM se refirió además a que “hay que contemplar y admirar nuestras ciudades históricas, no solo por su patrimonio simplemente artístico, también como un recurso que genera riqueza y bienestar” e incidió en la peculiaridad que presenta el ciudadano español respecto a los de otros países de Europa,  en su deseo de ser propietario de su propia vivienda. “Aparte de ser una cuestión urbanística o arquitectónica es también un asunto económico. Si conseguimos una buena ciudad, próspera y atractiva para todos, esos ahorros que se han depositado en la compra de una casa garantizan un futuro a largo plazo, pensando en cuestiones como la jubilación. Cuidando nuestras ciudades no sólo velamos por nuestra salud física, también por nuestro bienestar económico”, explicó Herce.

Respecto a las conferencias citadas, la de Antonio Herrera Casado fue el colofón del ciclo de la exposición de monasterios e iglesias románicas que se puede visitar en el Colegio de Arquitectos desde hace meses. El cronista provincial, habló de los monasterios más conocidos de Guadalajara, pero también de aquellos cenobios de los que apenas se tiene noticia, ocultos a la opinión pública y desconocidos incluso para los propios alcarreños.

Ilustrada con diapositivas, narró la historia de los conventos antiguos de la zona, describiendo el patrimonio de unos 17 monasterios fundados antes del Descubrimiento de América en los límites que conforman la actual provincia de Guadalajara.

Herrera Casado inició su alocución con una revisión de los lugares que sirvieron de alojamiento a los eremitas y anacoretas de la época visigoda y la Alta Edad Media, mostrando imágenes de las cuevas de Sopetrán, de los entornos de Pastrana, de Alcolea de las Peñas, Ujados, etc, afirmando que deberán ser estudiados mejor, desde el punto de vista arqueológico, porque documentalmente no queda nada.

A continuación, detalló y analizó los grandes monasterios del Císter, como fueron los de Bonaval, Monsalud, Ovila y sobre todo, San Salvador, de Pinilla de Jadraque, un monasterio femenino, hoy abandonado, pero con gran potencial arqueológico.

El análisis de los dos monasterios benedictinos (Sopetrán y Valfermoso) dio paso a las casas de frailes mendicantes, como franciscanos (en Guadalajara, Molina, Atienza, Mondéjar, etc.) y dominicas (en Gárgoles de Arriba), acabando con la referencia de la Orden Jerónima, que nació en Guadalajara, creada por miembros de la nobleza alcarreña, y que en Lupiana tuvo su inicio, su sede, en el monasterio de San Bartolomé, que es hoy una joya del patrimonio renacentista.

Por su parte, la conferencia de Fernando García Lozano sobre vivienda social en Guadalajara anterior al periodo democrático, realizó un pormenorizado repaso de las diversas promociones habitacionales que se llevaron a cabo en Guadalajara desde los años 40 hasta la década de los 70, coincidiendo con el crecimiento paulatino de la población y del país.

Su discurso comenzó haciendo un resumen de la evolución de este tipo de hogares desde la instauración del régimen franquista hasta la llegada de la actual democracia. Fundamentalmente, se basó en las construcciones que realizó la Obra Sindical del Hogar, estructura similar a la empresa pública, creada por la dictadura para construir viviendas.

También aportó unas pequeñas pinceladas de las pocas viviendas sociales que había en la ciudad, antes de la llegada de Franco, como las de Villaflores o las casitas de Manolito Taberné.

García Lozano hizo un recorrido por la gran mayoría de las obras que la institución franquista realizó en Guadalajara. Fue desgranando, una por una, las tipologías de viviendas empleadas, las formas de construcción, los nombres de los arquitectos de la época y relató muy sucintamente las repetitivas y farragosas leyes de ese periodo. Quizá lo más interesante fue comprobar el progreso de estas edificaciones durante los casi 40 años analizados. Se refirió al grupo de viviendas San Isidro, cerca del depósito de aguas, los chalets de Las Cruces, a las ubicadas en la antigua Plaza de San Antonio, y a la Supermanzana 100, una enorme actuación de 600 viviendas que se hicieron cronológicamente antes de las casas del Rey, entre el actual Teatro y la Avenida del Ejército.