Entre la ciudadanía de la provincia y la organización empresarial de Cuenca CEOE-CEPYME hay una brecha tan grande como la distancia que existe entre la capital y el nuevo hospital construido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha lejos del casco urbano, junto a la planta depuradora de aguas residuales.
La organización empresarial conquense siempre aliada con el poder regional no piensa en el bienestar de la provincia. La CEOE-CEPYME está dispuesta a apoyar al poder político de Toledo y sostiene sobre la despoblación la visión que conviene a la Junta de Comunidades. Su tesis está recogida en un informe de cien páginas que publicó el año 2024 con otras provincias despobladas bajo el título “El Lujo de Vivir en Cuenca, Soria y Teruel”.

Sostiene el informe que hay que defender como una “visión avanzada de lucha contra la despoblación” que es un lujo vivir en los entornos rurales y urbanos de la provincia de Cuenca y, por lo tanto, deberíamos aprender a valorar las muchas ventajas que tiene. El informe pretende demostrar que en estos lugares hay calidad de vida, tranquilidad, seguridad, un entorno natural muy limpio, empleo, buenos servicios y oportunidades. En conclusión, quienes residimos en las zonas despobladas no debemos quejarnos porque vivimos en el país de las maravillas.
El informe de la CEOE-CEPYME es un fraude por lo que no cuenta. Habla de medio ambiente y de salud, pero no menciona que la cuarta parte de Cuenca está declarada zona vulnerable a nitratos y 32 municipios de la provincia han superado el nivel permitido de nitratos en el agua del grifo. Nada dice de los pueblos de la Alcarria Conquense en los que la población se ve obligada a usar agua embotellada para cocinar y beber, porque llevan años con un problema de contaminación de nitratos en el agua.
En resumidas cuentas, el informe sobre el lujo de vivir en Cuenca hace propaganda de un medio ambiente envidiable, pero no habla de la contaminación de los acuíferos, el escape de gases contaminantes a la atmósfera, ni de gases que provocan irritaciones respiratorias, enfermedades pulmonares y otros daños en la población que pueden ocasionar ese absentismo laboral que tanto preocupa a la CEOE.
El fraudulento informe sobre el lujo de vivir en la provincia de Cuenca pone de relieve que la organización empresarial está aquejada de una ceguera voluntaria. No ve lo que pasa en los pueblos, ni las reclamaciones de las organizaciones y los movimientos vecinales que denuncian la saturación de la provincia con macrogranjas, macrovertederos, plantas de biogás y de energías renovables.
Quizás una hipótesis explicativa de tanta ceguera sea la siguiente: de la misma manera que la CEOE-CEPYME presiona ADIF para que clausure el tren en perjuicio de los pueblos, para darse un pelotazo con los terrenos públicos del ferrocarril; la organización empresarial no se queja de la contaminación porque le resulta rentable que el gobierno regional promueva un modelo de producción a gran escala, contaminante y agresivo con el medio rural y la vida de nuestros pueblos.
Opinión de Fernando Casas Mínguez

