La Asociación de Vecinos exige una intervención urgente en el CRA Campos de la Alcarria, donde los docentes tienen que llevar sus propios calefactores para combatir el frío entre pasillos inundados.
Lo que debería ser un refugio seguro para el aprendizaje se ha transformado en una carrera de obstáculos marcada por el agua y el frío. Las continuas lluvias de las últimas semanas han terminado de sacar a la luz el grave deterioro que sufre el CRA Campos de la Alcarria de Huete, un edificio construido en 1969 que, según denuncian las familias y el profesorado, se encuentra en un estado de abandono «insostenible».

La imagen que describen los afectados es desoladora: pasillos sembrados de barreños que no dan abasto, cartones empapados en el suelo y docentes impartiendo clase con abrigos y calefactores eléctricos traídos de casa. Ante esta situación, la Asociación de Vecinos de Huete y pedanías ha decidido decir basta y ha solicitado formalmente un informe técnico urgente al Ayuntamiento, así como la intervención de la Inspección de Educación.
Un paisaje de cubos y cartones
La comunidad educativa define la situación actual como un «escenario dantesco». La cubierta del edificio no resiste las inclemencias del tiempo y los parches colocados hasta la fecha han resultado inútiles. En las zonas de paso, la seguridad del alumnado está comprometida: «Media docena de barreños no son capaces de contener las goteras que, en superioridad numérica, inundan el suelo», explican desde el centro.
El tránsito entre clases se ha convertido en una odisea peligrosa. Los cartones colocados para absorber el agua, lejos de ayudar, se convierten en trampas deslizantes que parecen «pedir ser rescatados», todo ello rodeado de hileras de conos que intentan balizar las zonas más críticas sin que nadie aporte una solución de raíz.
Frío y ladrillos al descubierto
El problema no se queda en los pasillos, sino que entra de lleno en las aulas. La humedad constante ha provocado desconchones en las paredes que dejan al descubierto los ladrillos y la estructura básica del edificio, generando un ambiente insalubre donde el moho empieza a ganar terreno.
A esto se suma la falta de calefacción en plena ola de frío. Las familias denuncian que, año tras año, las averías en la caldera o la falta de combustible dejan a los alumnos helados. «No se entiende cómo se puede pretender unas condiciones adecuadas para la labor educativa pasando frío o mientras el agua se cuela por las ventanas», lamentan los padres. Han sido los propios profesores quienes, para poder seguir dando clase, han tenido que recurrir a llevar sus propios aparatos eléctricos.
Responsabilidad municipal
Desde la Asociación de Vecinos recuerdan que la ley es clara. El artículo 25.2 de la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local establece que la conservación, mantenimiento y vigilancia de los colegios públicos de Infantil y Primaria corresponde al Ayuntamiento.
Aunque las familias se han mostrado resignadas en años anteriores debido a la delicada situación financiera municipal, el deterioro actual ha superado todos los límites. Por ello, el colectivo vecinal —que representa a Huete y a pedanías como Valdemoro del Rey, Moncalvillo o Caracenilla, entre otras— ha registrado una solicitud exigiendo la adecuación inmediata del edificio. Además, advierten de posibles responsabilidades patrimoniales si no se garantizan unas condiciones dignas y seguras para el alumnado y el profesorado de la comarca.
