José Ángel García presenta su nueva antología poética en el Museo de Arte Abstracto de CuencaLa sala multiusos del Museo de Arte Abstracto prestará marco este sábado 27 de octubre a la presentación de la antología de la obra poética del periodista, escritor y académico de la Racal José Ángel García recientemente publicada por Ediciones Vitruvio. El volumen, bajo el título de “Todo sigue ahí” recoge en sus cerca de trescientas páginas una amplia selección de los catorce poemarios ya conocidos de García, desde los iniciales “Cuenca como un largo trago de ansias compartido” y “Cuatro cosas de mi gato y otras más”, ambos aparecidos en 1977, a su última entrega, “Nadie sabe qué Roma te atrapará” publicada el año pasado por esa misma editorial de ámbito nacional que ahora saca a la calle esta recopilación de su quehacer lírico complementada por un nutrido corpus de versos pertenecientes a otros cinco títulos de momento aún inéditos. El acto comenzará a las siete y media de la tarde y contará con las intervenciones, aparte del propio autor, del editor, Pablo Méndez, y del profesor y crítico literario Ángel Luis Luján, firmante del cuidado y analítico estudio que prologa el libro.

Un discurso poético libre, múltiple y fluido 

En el citado texto, Luján, tras indicar que José Ángel García “ha encontrado en la palabra el espacio donde lo vivido alcanza su plenitud de sentido o pone de manifiesto su completo, desbordado y apasionante enigma”, viene  a señalar cómo este autor ha hecho de esa palabra su vida no solo en el sentido más inmediato de que se haya desempeñado profesionalmente como locutor de radio y periodista,  sino porque “de ese trato diario con la palabra dicha y escrita, oída y lanzada al aire, traduce, como respiración, a su poesía, la sensación de que el discurso fluye en libertad, y le permite explorar con soltura todos los registros, moverse desde los tonos estilizadamente coloquiales hasta el entramado barroco de una dicción que se ensimisma en su propia materialidad (…) y donde no falta la sal fina de lo irónico” creando una poesía que en su conjunto obligaría, de algún modo, a sus lectores “a leer contra la realidad para hacernos mejor con ella (o a ella), pues es desde los patrones de la poesía desde donde se nos ofrecen las posibilidades de un mundo siempre lúdico, enigmático a fuerza de chocarse con la claridad de lo inconmensurable”.