Datos recientes publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) han dejado en evidencia la falta de actividad física que padecen los niños y adolescentes españoles. Por otro lado, el incremento del uso de coche y las aglomeraciones en las rutas escolares contribuyen al aumento de la contaminación atmosférica urbana. Lejos de ser una mera cuestión estética, esta falta de actividad está acarreando numerosos problemas de salud y medioambiente en nuestra población más joven.  La Asociación Española de Pediatría (AEP) pretende mostrar cómo los pequeños gestos de ir caminando al colegio pueden tener resultados de gran envergadura para mejorar estas circunstancias. “Cerca del 23% de nuestros escolares tiene sobrepeso y en torno a un 18% padece obesidad. Caminar un kilómetro de ida y otro de vuelta al día, –distancia media entre el colegio y el hogar-, supone realizar hasta 2/3 partes del ejercicio diario recomendado en los menores”. De forma paralela, “las aglomeraciones y el uso del coche para ir al cole también contribuyen al empeoramiento de la calidad global del aire en las ciudades”, asegura la doctora María José Mellado Peña, presidente de la AEP.

Ir y volver caminando al colegio supone casi el 65% de la actividad diaria recomendada en los niños
Caminar al colegio, ayuda a prevenir la obesidad, reduce el riesgo cardiovascular, aumenta la autoestima, potencia las relaciones familiares y contribuye a mejorar el medioambiente en los entornos escolares.

“Los niños que caminan o van en bicicleta a la escuela tienen niveles diarios más altos de actividad física y mejor condición cardiovascular que los niños que no viajan activamente a la escuela”, asegura el doctor Juan Antonio Ortega García, coordinador del Comité de Salud Medioambiental (CSM) de la AEP.  Por su parte, el doctor Julio Álvarez Pitti, vocal de actividad física del Comité de Promoción de la Salud (CPS) de la AEP, explica que “la realización de esta actividad física ayuda a disminuir los valores de presión arterial, mejora la capacidad de regulación de los niveles de azúcar de la sangre mejorando la sensibilidad a la insulina, disminuye los valores de triglicéridos, incrementa los valores de colesterol (HDL) y contribuye a mejorar la condición física cardio-respiratoria”.  Caminar al colegio se ha asociado a un menor índice de masa corporal y contribuye a disminuir el exceso de peso a través de un incremento del gasto calórico, además de que contribuye a prevenir la obesidad abdominal independiente de otros factores de carácter demográfico, dietas, porcentaje de grasa corporal o minutos dedicados a la actividad física.  “Estos resultados pueden ser especialmente prometedores para los jóvenes con obesidad, ya que caminar al colegio puede ser una estrategia fácil de implementar en la actividad diaria y efectiva para controlar y reducir la obesidad”, asegura el doctor Ortega.

Por su parte, el doctor Álvarez Pitti indica que ir caminando al colegio supone además una mejora en la condición física muscular, ya que tonifica los músculos y permite incrementar la masa muscular, sobre todo del tren inferior y espalda. “Este incremento de la masa muscular es fundamental para un buen tono corporal y control postural. Además, se mejoran otros componentes de la condición física como son el equilibrio y la coordinación”, matiza.

Otros beneficios para la salud

La actividad física puede ser influyente en la plasticidad y flexibilidad cerebral.  El ejercicio a largo plazo favorece el riego sanguíneo cerebral, la creación de nuevas conexiones neuronales, la transmisión neuronal en el hipocampo y la expresión de genes relacionados con factores de crecimiento nervioso. “Los resultados de los estudios sugieren que la actividad física que tiene lugar inmediatamente antes del colegio predispone al aprendizaje efectivo, observando mejores habilidades verbales, numéricas y de razonamiento en los que llevan a cabo un transporte activo al centro educativo. La actividad física tiene efectos positivos en el nivel de concentración y reduce los comportamientos hiperactivos o autoestimulatorio”, asegura el doctor Álvarez Pitti.  

Por otro lado, a nivel emocional, se ha demostrado que la práctica de la actividad física diaria incrementa la autoestima y disminuye el riesgo de caer en trastornos del área emocional (ansiedad, depresión). Además, “favorece los momentos de encuentro entre padres e hijos y fomenta el establecimiento de nuevas amistades, potenciando el sentimiento de pertenencia al grupo”, concluye el vocal de actividad física del CPS.

Ir caminando al cole beneficia al planeta

La Contaminación Atmosférica Urbana (CAU) es uno de los mayores retos en salud medioambiental del presente siglo para la OMS. Es responsable del 19% de toda la mortalidad cardiovascular. Los niños son más vulnerables a la CAU porque respiran más veces por minuto e inhalan mayores volúmenes de aire por kg de peso que los adultos, por la inmadurez anatómica y funcional del sistema respiratorio en crecimiento y por su menor estatura. En los colegios situados cerca de autopistas o calles con alta densidad de tráfico – con frecuencia provocado por los propios padres en las horas de entrada y salida del colegio- los niños están expuestos a contaminantes del aire que se asocian con alteraciones del sistema nervioso central en los test de atención y conducta. “Médicos y científicos estamos de acuerdo en que el uso del automóvil incrementa la CAU y esto se asocia significativamente con una disminución del rendimiento académico, memoria de trabajo, atención y deterioro de la función pulmonar en los niños”, asegura el doctor Ortega.

Durante la etapa escolar niños y adolescentes pasan 40 horas a la semana en escuelas, institutos y guarderías. La escuela no es solo el lugar donde aprenden, sino donde con frecuencia pasan más tiempo a lo largo del día. Estos lugares generan preocupaciones en los padres por las exposiciones medioambientales. Al mismo tiempo, la enseñanza (educación, instrucción y aprendizaje) debe contemplar el conocimiento de los contaminantes medioambientales (Consultar anexo 1. Tabla 1) y sus efectos adversos potenciales en la salud y en los ecosistemas naturales. Desarrollar una Guía de Acción de Salud Ambiental Escolar dotará de competencias a la enfermería pediátrica escolar. “Las escuelas deben ser lugares seguros para que nuestros niños y niñas aprendan, jueguen y convivan libres de los riesgos medioambientales físicos, químicos, biológicos y sociales”, asegura el doctor Ortega.

Iniciativa nacional “Caminando al cole”

El comportamiento de caminar al colegio está muy influido por factores geográficos, culturales y la distancia al colegio o instituto es una barrera principal. Es una realidad que cuanto más lejos viven los niños de su centro educativo, menos probable es que se desplacen activamente al colegio, también influye la planificación urbana o la percepción que la comunidad tiene de la edad y la distancia a la que un menor puede acceder solo al colegio asegura el coordinador del CSM.

Conscientes de todos estos nuevos desafíos la AEP, a través de los comités de Salud Medioambiental y Promoción de la Salud, ha puesto en marcha el Proyecto “Caminando al cole”, una iniciativa que pretende crear una red colaborativa de trabajo multidisciplinar en salud medioambiental escolar y contribuir así a la creación de ambientes más saludables en este entorno.  Para ello, es necesario contar con el apoyo de las administraciones locales “que tienen potestad para mejorar la salud y bienestar de la infancia en la escuela desarrollando y apoyando propuestas para crear entornos escolares más saludables como la proposición no de ley (PNL) en la que actualmente trabajamos con otros grupos de España”, asegura el doctor Ortega.

La comunidad educativa, profesorado, asociaciones de padres y madres y especialmente los niños/as y adolescentes también deben involucrarse de forma activa, pues han de ser partícipes principales para crear entornos y hábitos de vida más saludables desde la infancia”, explica el doctor. Parte fundamental de este proyecto es el apoyo y colaboración que la AEP espera recibir de colegios y ayuntamientos. “La participación de la comunidad escolar y ayuntamientos en este proyecto es un punto clave, los interesados en colaborar con nosotros en la implantación de este programa en sus localidades y centros educativos encontraran más información sobre cómo hacerlo en el documento explicativo que encontraran en la web de la AEP, queremos expandir y realizar una llamada a la participación de Caminando al cole a Ayuntamientos, Comunidades Escolares y Pediatras de España, podrán adherirse y participar a través de una metodología de ‘ciencia ciudadana’ y ‘metodología de trabajo en abierto’ para que sea fácilmente reproducible, explica el coordinador del CSM.  En este sentido se pretende:  

  • Realizar una herramienta de diagnóstico de la Salud Medioambiental Escolar
  • Examinar los modelos de llegar de casa a la escuela de los niños en España
  • Identificar la distancia umbral en la que los niños españoles son más propensos a ir caminando al colegio
  • Evaluar el % de actividad que representa en niños/adolescentes el participar en Caminando al Cole
  • Evaluación del Indice de Masa Corporal, Perímetro abdominal al inicio del programa y al finalizar.
  • Sensorizar el nivel de contaminación atmosférica en el entorno y ruta escolar

En relación con el papel de la Pediatría el doctor asegura que, “gracias al trabajo de la AEP, los profesionales pediatras cuentan ahora con la evidencia científica suficiente para recomendar desde sus consultas el ejercicio de ir caminando al colegio. Los pediatras debemos colaborar activamente con otros profesionales (maestros, asociaciones de padres, pedagogos, administración…) para que los ambientes escolares sean más saludables, sanos y seguros”.