La Archicofradía, la Asociación de Devotos y la Hermandad parroquial advierten que convertir el 28 de enero en día laborable «merma» la participación popular y supone una pérdida de identidad para la ciudad.
El ambiente previo a la celebración del patrón de Cuenca se ha visto enturbiado por la polémica decisión del calendario laboral local. En un comunicado conjunto sin precedentes, la Archicofradía de San Julián, la Asociación de Devotos de San Julián «el Tranquilo» y la Hermandad de San Julián de la parroquia homónima han alzado la voz para protestar contra la decisión del Ayuntamiento de Cuenca de no considerar festivo local el próximo 28 de enero.

Bajo el título «¿Gloria al Padre de Cuenca?», las tres entidades religiosas han expresado su profundo malestar, asegurando que este año no podrán celebrar la festividad «henchidos de alegría». Consideran que la eliminación del día no laborable supone un «agravio a la tradición de la ciudad», dejando al patrón de Cuenca relegado a un día laboral ordinario, «sin más».
Miedo a la pérdida de tradiciones
El comunicado es duro con los gestores municipales. Las hermandades denuncian que, lejos de sentir orgullo por la figura de «un conquense de vida y obras», el gobierno local apuesta por otros modelos festivos. Advierten de las consecuencias inmediatas de esta medida: actos tradicionales como la subida a San Julián ‘el Tranquilo’, la visita a la Catedral o la procesión del barrio quedarán «notablemente mermadas» en cuanto a participación.
Las asociaciones firmantes van más allá y señalan directamente a la administración local: «Si esta decisión gubernamental sigue siendo recurrente, será responsabilidad de los gestores públicos la pérdida progresiva de las tradiciones que han forjado la historia de nuestra ciudad».
Un llamamiento a recuperar la identidad conquense
Más allá de la logística festiva, el escrito incide en el desgaste de los valores de la sociedad conquense. Recuerdan la figura de San Julián como ‘Pater pauperum’ (padre de los pobres) y modelo de convivencia en una ciudad entre culturas. «Si no respetamos y enaltecemos su figura, caeremos en la ruptura de la transmisión de nuestra historia, de nuestros valores y también de nuestra fe», alertan.
Por todo ello, solicitan formalmente al Ayuntamiento de Cuenca que rectifique de cara al futuro y mantenga el 28 de enero como fiesta local en los próximos años, para conservar fielmente la tradición.
El comunicado concluye con una reivindicación de las devociones locales —citando también a la Virgen de la Luz o las Angustias— como parte del «ADN de nuestra ciudad», exigiendo respeto para Cuenca y cerrando con vivas al «Padre de Cuenca».

