La solidaridad en la Alcarria conquense ha dejado de ser un gesto puntual para convertirse en una estructura de apoyo financiero vital y creciente. La Asociación Oncológica Optense ha hecho oficial el balance definitivo de su última gran movilización en Huete, confirmando que la localidad ha vuelto a superarse a sí misma: se han inyectado un total de 13.858 euros destinados íntegramente a la investigación contra el cáncer infantil.

Este resultado económico supone un nuevo hito en la trayectoria de la Marcha Solidaria «Un Paseo por la Vida», que el pasado 19 de octubre celebró su séptima edición. Lo que las cifras revelan, más allá del dato frío, es la evolución del compromiso social en el municipio. Si en ediciones anteriores la participación ya era notable, este año se ha consolidado un récord absoluto tanto en recaudación como en asistencia, demostrando que el tejido social de Huete no muestra síntomas de fatiga, sino de crecimiento.
Un récord cimentado en el apoyo empresarial y el ‘Dorsal Cero’
El éxito de esta entrega, que irá a parar a la Fundación de Oncohematología Infantil del Hospital Niño Jesús de Madrid, se explica por la diversificación de las ayudas. No solo se trata de las más de seiscientas inscripciones físicas que inundaron las calles de color aquel tercer domingo de octubre; el salto cualitativo en la recaudación proviene del respaldo masivo del tejido corporativo y social.
Más de cien empresas han prestado su apoyo a la iniciativa en esta séptima convocatoria, sumándose a las numerosas aportaciones anónimas realizadas a través de la fila cero. Este mecanismo ha permitido canalizar la voluntad de ayuda de aquellos vecinos que, sin poder asistir a la marcha, quisieron formar parte de este empuje colectivo contra la enfermedad.
Desde la directiva de la Asociación Oncológica Optense han querido trasladar un agradecimiento explícito a este «ejército» de voluntarios y patrocinadores. El mensaje es claro: la fecha ya está marcada a fuego en la agenda local. Reservar el tercer domingo de octubre se ha convertido en una tradición que trasciende lo deportivo para reafirmar el vínculo de Huete con la esperanza médica y científica de los más pequeños.

