La EHF Cup volvía al Sargal y lo hacía con más de una baja considerable para el equipo conquense. Vainstein, Fekete y Marrochi fueron las grandes ausencias del equipo de Lidio Jiménez para el debut en esta competición. Frente a ellos, se presentaban los daneses de Westerholm que venían a Cuenca sin conocer la derrota en lo poco que llevamos de 2020. Además, ocupan la segunda posición en su liga.

Garra y corazón: las claves para la victoria del LiberbankEn el inicio se planteó un encuentro igualado, con una actuación destacada de las defensas sobre los jugadores de ataque. Aunque el primer golpe vino del lado visitante, el Liberbank Cuenca supo imponer su ideología, arrollando a su rival en los primeros minutos. En el 11 de juego, los locales ganaban 6-2 con una brillante actuación de Leo Dutra en ataque y con una defensa que sabía replegarse y moverse, evitando así que su rival esté a gusto en ataque. 

Según pasaba el tiempo, el Holstebro se metía poco a poco en el partido. En los últimos diez minutos, los vestidos de blanco metieron presión a su rival y, en los últimos cinco de juego, lograron recortar distancias (11-10).

Una vez empezada la segunda parte, los daneses se pusieron por delante en el marcador aprovechando la exclusión del Lindblad. Con ambos equipos en igualdad de condiciones numéricas, el partido se transformó en un combate de boxeo. Mientras uno golpeaba el otro contrarrestaba haciendo lo propio, lo que muestra la igualdad que hay en esta competición y el esfuerzo del Liberbank en ponerse a la altura de un equipo de ese nivel.

Las fuerzas empezaban a faltar para los de Castilla La Mancha, mas el aficionado conquense animaba a sus jugadores con el fin de que saquen su garra característica para dejar los puntos en casa. Aprovechaban cada momento para cantar y alentar a su equipo, lo que convirtió El Sargal en una caldera a punto de ebullición. 

Así, los locales pudieron ponerse por encima en el marcador, gracias a las intervenciones de Samuel Ibañez y los robos en defensa que desembocaron en goles desde su propio campo. A falta de un minuto para que el austriaco Denis Bolic pite el final, la diferencia era de un gol (27-26) y ambos equipos podían llevarse el partido. Un gol del Ciudad Encantada que fue contrarrestado con otro del equipo visitante dejó al partido a un gol del empate. Sin embargo, instantes antes de llegar a la hora de juego, Sergio López sentenció el partido para que la ciudad conquense festeje con victoria el debut en competición europea.

Por Nahuel Briscek