‘Vive la ópera en Sigüenza’ continúa su temporada de otoño con la proyección, mañana viernes, 2 de noviembre, a las 20 horas, en el Auditorio de El Pósito, de ‘El Dúo de la Africana’, una zarzuela en un solo acto, con libreto de Miguel de Echegaray y música de Manuel Fernández Caballero. Como en cada edición, será Zoila Paradela, aficionada a la Opera y promotora de esta iniciativa, quien introducirá la proyección. Al finalizar, se ofrecerá una copa a los asistentes cortesía de la Asociación de Empresarios de Sigüenza. ‘Vive la ópera en Sigüenza’ es una iniciativa cultural que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Sigüenza.

Este viernes, proyección de zarzuela de la iniciativa 'Vive la Opera' en Sigüenza
Se proyectará ‘El Dúo de la Africana’, una zarzuela en un solo acto, con libreto de Miguel de Echegaray y música de Manuel Fernández Caballero. Será en El Pósito, a partir de las 20 horas.

‘El Dúo de la Africana’ fue Estrenada en el Teatro Apolo de Madrid el 13 de mayo de 1893. Cuando Fernández Caballero compuso esta zarzuela sabía que había de construir cuatro o cinco números musicales, generalmente distribuidos en un coro, un episodio solista para cada uno de los principales protagonistas y algún dúo o duetto, estructura que más o menos se halla presente en todos los grandes títulos de zarzuela. El autor siguió puntualmente el esquema. Tras un Preludio muy breve que resume el contenido musical del conjunto, se inicia un coro que sirve para situar la problemática de los amoríos del tenor y la tiple. La famosa “Canción andaluza” de la Antonelli va precedida por un coro que, además, interviene en el canto para otorgarle densidad. Tras las primeras explosiones de ira del empresario, tiene lugar el coro de la murmuración, breve episodio que vuelve a otorgar protagonismo a la masa coral. Finalmente aparecen dos números interesantes, el primero de ellos entre el bajo y el tenor, un perfecto dúo cómico muy característico de las óperas bufas, y el más esperado por el público entre la soprano y el tenor, la famosa jota “No cantes más La Africana”, que tuvo una enorme popularidad.

El tratamiento estructural de los coros y de los cantantes en general está íntimamente vinculado al repertorio italiano que durante esta época triunfaba en toda España. Fernández Caballero hizo referencia expresa al universo operístico culto, de modo que los cantantes encargados de dar vida a los personajes deben poseer, además de cualidades dramáticas, escuela y una bella voz para dar cumplida referencia al papel que les ha tocado resolver en cada caso.

La versión que se va a proyectar en El Pósito la protagonizó el coro y orquesta titular del Teatro Real de Madrid. Fue grabada, en directo, el 31 de diciembre de 2004 en el Teatro Real de Madrid.

El argumento de la zarzuela se centra en una compañía ambulante de ópera italiana, el encargado del escenario, Pérez, pone orden entre los indisciplinados miembros del coro, que no reciben ningún sueldo por su trabajo. El empresario Querubini llega muy enfadado, recriminando a los coristas por la mala calidad de los ensayos de La Africana de Meyerbeer que debería representarse esa noche. Querubini, que es muy tacaño, no adelanta a su encargado el dinero que falta para el montaje a pesar de la buena marcha del negocio. La Antonelli, esposa del empresario y tiple principal y el tenor Giuseppini mantienen una relación que es coreada por toda la compañía. Como su marido está muy encolerizado, la Antonelli intenta calmarle, aunque no puede por menos que enojarse ante los arrumacos de Giuseppini aprovechándose del ensayo, con la correspondiente hilaridad de los coristas.

En el cuadro segundo, el bajo, vestido de su personaje, persigue a Amina, la hija de Querubini, de la que está enamorado, aunque la muchacha a quien ama realmente es a Giuseppini, lo que genera todavía mayor inquina del empresario hacia el tenor. Sin embargo, y tras pensar en la situación, casi prefiere que el tenor se case con su hija para que deje en paz a su mujer. Pero Giuseppini no quiere oír hablar de matrimonio. La situación desemboca en un gran embrollo en plena representación de la ópera con un divertido desenlace.