El resplandeciente Júpiter transitando por la constelación de Géminis, mientras Saturno y Mercurio coinciden en las proximidades de Piscis, y Venus pasa por Acuario, los tres formando un triángulo rectángulo muy cerca de la línea del horizonte. Todos ellos visibles a simple vista y con la Luna de espectadora de excepción, discurriendo por la constelación de Cáncer e iluminada a un 92%. Con ayuda de prismáticos y telescopios también se observa a Neptuno pegado literalmente al Señor de los Anillos y a Urano, el gigante helado, cerca del cúmulo de las Pléyades, en la constelación de Tauro. Es el espectáculo que este sábado 28 de febrero se podrá ver en el cielo al atardecer, una hora después de que se haya ocultado el Sol. Este fenómeno es conocido como alineación planetaria, aunque en realidad los seis astros no formarán una línea recta en el firmamento sino que se dispondrán formando un arco descendente, desde el este hasta el suroeste siguiendo la trayectoria imaginaria de la eclíptica.

Este fenómeno es una representación óptica desde nuestra perspectiva terrestre y los planetas se hacen visibles al mismo tiempo porque orbitan alrededor del Sol en un plano casi horizontal. Así, desde la Tierra serán visibles ese día porque los estaremos observando hacia el interior de ese plano secuencial. En el Sistema Solar es imposible que los planetas formen una fila con el Sol de frente, porque cada uno posee su propia órbita en planos diferenciados. ‘Es como si la órbita de nuestro planeta estuviese en el extremo de una pista de atletismo con el Sol colocado en el centro y el resto de astros situados en sus respectivas calles a la espera de dar el pistoletazo de salida y corriendo a un ritmo diferente’, explica Alfonso Espinosa, presidente de la Agrupación Astronómica de Guadalajara. Este sábado 28 se podrá contemplar este evento en toda su magnitud pues será el momento de mayor aproximación a la Tierra, pero este desfile planetario se mantendrá visible durante los primeros días de marzo en función de la posición geográfica donde nos encontremos.
En definitiva, no hablamos de una alineación tal y como se entiende en términos geométricos pues esa disposición planetaria en línea recta nunca puede formarse en el cielo. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque los planetas se sitúan en una franja en cuyo centro se localiza la eclíptica, que es la trayectoria aparente que describe el Sol en su recorrido de este a oeste pasando por el mediodía, un itinerario que al igual que esa franja es curva. ‘Lo que sí puede suceder es que uno o varios planetas se sitúen sobre el horizonte al mismo tiempo, algo que es infrecuente pero no anómalo, como pasará este sábado con Saturno, Mercurio y Venus’, advierte Espinosa. No obstante, hay que precisar que esta coincidencia no tiene nada que ver con la visibilidad de los planetas, pues esta característica depende sobre todo de la ausencia de luz solar y de la distancia a la que se encuentre cada planeta en ese momento con respecto a la Tierra. ‘La razón es sencilla: si algunos se encuentran sobre el horizonte pero nuestra estrella aún no se ha ocultado del todo o acabó el crepúsculo, varios de ellos no se verán pese a la oscuridad’, precisa el presidente de AstroGuada.
Estos últimos días de febrero la puesta de Sol tiene lugar pasadas las 19 horas, momento en el que Saturno, Mercurio y Venus forman una figura triangular, si bien ninguno se observa a esa hora porque la luz solar aún es intensa. En torno a las ocho de la tarde, cuando el brillo del ocaso ya se ha debilitado, este trío está muy bajo en el horizonte oeste, por lo que AstroGuada recomienda ‘buscar un lugar sin obstáculos en esa dirección para descubrir el reflejo blanquecino de Venus, la tonalidad amarillenta de Saturno y la luz sutil de Mercurio’. Cerca de la hipotenusa de ese triángulo imaginario y compartiendo vecindario con el Señor de los Anillos se localiza Neptuno, que solo se ve con ayuda de un telescopio o prismáticos. A esa hora solo quedarán dos planetas sobre el firmamento: el gigante helado Urano a apenas 5 grados del cúmulo de las Pléyades, en la constelación de Tauro, invisible al ojo humano, y el gigante gaseoso Júpiter dentro de Géminis y rivalizando con los gemelos Cástor y Pollux.
Curiosamente, el 28 de febrero de 2025 tuvo lugar otro alineamiento planetario en el cielo, un baile al que en aquella ocasión también se unió Marte. Este peculiar fenómeno se repetirá hasta en cinco ocasiones a lo largo de este año, el próximo dentro de apenas un mes y medio. El 18 de abril coincidirán hasta cuatro planetas en el firmamento: Neptuno, Mercurio, Marte y Saturno, que se harán visibles por el horizonte este una hora antes del amanecer. El 12 de junio y una hora después de la puesta de Sol por el horizonte oeste tendrá lugar una alineación de tres astros: Mercurio, Júpiter y Venus. El 12 de agosto y unas cuantas horas antes del eclipse total de sol se producirá un desfile de seis planetas por el horizonte este y antes del amanecer, con Júpiter, Mercurio, Marte, Urano, Saturno y Neptuno en danza. Por último, esta serie tendrá su último acto el 14 de noviembre, con Mercurio, Venus, Marte y Júpiter alineados en el cielo del sureste.
