Después de que el Certamen de Villancicos de Sigüenza comenzara, de manera modesta, en la Iglesia de San Vicente, en el año 2010, por iniciativa de la Ronda de Amigos de Sigüenza, y con el beneplácito de su párroco entonces, Gerardo López,  en 2019, coincidiendo con su décima edición, ocho rondas representativas del folklore popular de las cuatro esquinas de la provincia de Guadalajara llenaron anoche el Auditorio de El Pósito de música y de espíritu navideño. Como no podía ser de otra manera, fue Don Gerardo, como todo el mundo lo conoce en Sigüenza, quien, ya octogenario, dirigió un emotivo pregón a la audiencia, que llenaba por completo El Auditorio de El Pósito.  El sempiterno párroco de San Vicente, además de definir los villancicos como la expresión de dios en la voz de la gente sencilla, como correspondía a su condición religiosa, recordó la ya próxima efeméride del noveno centenario de Sigüenza, para la que formuló algunas peticiones al Ayuntamiento. La alcaldesa, María Jesús Merino, las recogió con agrado.

Entrañable recorrido por el folklore navideño de Guadalajara, en el X Certamen de Villancicos de Sigüenza
Ocho rondas, llegadas a Sigüenza desde las cuatro esquinas de la provincia, actuaron en un emotivo certamen, que pregonó quien fuera párroco durante largos años de la Iglesia de San Vicente, Gerardo López, o don Gerardo como lo conoce todo el mundo en la ciudad, puesto que la primera edición tenía lugar, precisamente, en la joya románica de Sigüenza.

Nacho Amo, portavoz de la organización, haciendo memoria ayer, recordaba que, después de las primeras ediciones, “necesitábamos un lugar más grande donde organizar el certamen, han pasado los años, y ahora se puede ahora escuchar folklore de toda Guadalajara ¡Quién nos iba a decir que se iba a poder mantener!”. Amo constataba ayer que, como sucede en otros muchos encuentros de este estilo en la provincia, “las nuevas generaciones retoman las tradiciones”,  y que en el de Sigüenza se pudieron escuchar una gran variedad de instrumentos y de ritmos de Guadalajara. “En nuestro caso, por la comarca en la que estamos, tiramos hacia Aragón,  pero hemos podido ver una muestra amplia y bonita de villancicos”, señalaba. Y también de Sigüenza. “Es maravilloso poder ver actuar año tras año a la Ronda de Teo, que son historia viva de la música tradicional de la Sierra Norte, o a la  Rondalla Seguntina,  que arranca con Pepe Cerezo y Pedro Pardillo. Ellos han sido quienes nos han traído hasta aquí, y a partir de su empeño por mantener la tradición navideña y musical, hemos crecido los demás”, añadía.

Desde hace ya unos años, las rondas se concentran, a partir de las 17 horas del día del certamen, en la Plaza Mayor. Allí, y aun antes en muchos de los restaurantes donde habían comido, puesto que la gran mayoría de los grupos pasaron en la ciudad el día, ya comenzaron, de manera espontánea, a sonar los villancicos. No faltaron los de Ronda La Calandria, de Cifuentes, siempre animosos y sentidos, ni el sonido de los Cencerrones de Cantalojas, camino del Auditorio de El Pósito. Tampoco faltó a su cita la Rondalla de Almonacid de Zorita, que acudía a la ciudad del Doncel por segundo año consecutivo. Por la Plaza del Obispo Bernardo de Agén, y desde ella hacia el corazón de Sigüenza, los cánticos rebotaban en las piedras viejas de calles y edificios, sonando aún más fuertes.

Fue Oscar Hernando, otro de los integrantes de la Ronda Amigos de Sigüenza, quien se encargó de introducir a las rondas, y por supuesto, al pregonero. Como cada año, abrió el certamen La Rondalla Seguntina. Su presidente, voz y guitarra, Miguel Puertas, deseó una feliz Navidad y próspero año nuevo a los presentes, antes de que el grupo cantara ‘Campanitas’ y ‘Joticas al niño’. La Rondalla nunca falla a su compromiso con la ciudad. El próximo día 21 tendrá, igualmente en El Pósito, su concierto de Navidad. Y, por supuesto, estarán presentes el día 23 de diciembre, en la Gran Ronda, llevando como llevan haciendo tantos años, la música a las calles, y a las residencias de ancianos. “Mantener las tradiciones, es muy bonito. En el grupo de cuerda somos nueve personas, que tocamos  guitarra, bandurria y laúd. En el grupo de baile, somos 28, con una continuidad asegurada puesto que contamos con savia nueva”, decía ayer, sin olvidar, tampoco él, ni a Pepe Cerezo, ni a Pedro Pardillo.

A continuación actuó La Ronda de Teo, un clásico de la música serrana, que inició su actividad en 1972. “El único que queda de la formación original, soy yo”, decía Teo Moreno. En la actualidad, y como de un pueblo sólo no se puede mantener el grupo, “contamos con músicos de Sigüenza, de Madrid, de Bujarrabal, de Mirabueno, de Pinilla del Olmo, de Miño de Medinaceli, y de Sienes, y, aunque tenemos dificultades para hacer los ensayos, quedamos en el kilómetro 108 de la A2, no nos falta el ánimo”, decía Teo, que aunque ya casi octogenario, conserva su energía intacta. Cantaron ‘Camino a Belén’, y ‘Baturrico’, “porque nos tira Aragón y la jota” y “para complacer a la gente y para que se mantenga la tradición”. Sobre el ambiente de hermanamiento del Certamen, afirmaba que “somos todos ya conocidos y tocamos la misma tecla, que es la de música”.

A continuación, Oscar Hernando daba paso a otro de los clásicos de la Navidad Guadalajareña, como son los Cencerrones de Cantalojas. Subían al escenario haciendo sonar sus cencerros, de manera acompasada a su paso. Los encabezaba otro clásico de la Navidad de la provincia, como es Antonio Garrido. Su empeño por recuperar la Navidad de los pastores de Cantalojas fue merecidamente reconocido en su día como Fiesta de Interés Turístico Provincial. “Los cencerros no les pueden faltar a unos pastores que vienen a Sigüenza, un año más, a pasar una tarde feliz”, señalaba. Los de Cantalojas comenzaron, como no podía ser de otra manera, con ‘La pastorada’. Y, a continuación, hicieron dos villancicos de la tierra, ‘Soy un pobre pastorcito’ y el ‘Recoge tomillo’, “que tanto gusta en Sigüenza”. En estos días continúan su periplo provincial. Empezaron en Atienza, siguieron en Cantalojas, ayer en Sigüenza,  y rematarán en Atanzón y Tamajón. “Los cencerrones son nueve familias que nos juntamos desde octubre hasta noviembre, en Cantalojas y Guadalajara, para preparar la Navidad, cantamos villancicos y romances pastoriles, evocadores de la vida de antes”, decía  Susana Garrido, hija del gran Antonio.

La Ronda de Hita, otro clásico de la Navidad guadalajareña, cantó el ‘Despacito no hagáis ruido’, y ‘Con un sombrero de paja’. Adela López, una de las integrantes de la Ronda, se congratulaba de la incorporación de nuevas generaciones al grupo. Como cada año, y de la mano de un profesor, preparan sus villancicos, desde octubre a diciembre, los domingos por la tarde. Ayer, muy animosos y representando a la campiña, sus  veinte integrantes hicieron sonar guitarra, laúd, zambomba y huesos sobre el escenario de El Pósito.

La Ronda La Calandria, de Cifuentes, recorre las calles de este pueblo alcarreño desde hace ya días. Entusiastas, como ninguno, niños y mayores llevan dentro el espíritu de la Navidad. Ayer cantaron ‘Cantando van los pastores’ y ‘La Virgen y los pastores van a una romería’. Por supuesto, no dejaron a sus fieles con la miel en los labios, y cerraron con su popular ‘La Virgen camina a Egipto’. “Vamos innovando, cambiando el repertorio”, recordaba ayer Faustino Batanero, uno de sus integrantes.  “Llevamos cantando desde el día 6 de diciembre, en Cantalojas. La alegría que tenemos, la transmitimos a todos. Hay que dar guerra. Fuimos los primeros que empezamos a cantar desde la Plaza Mayor hasta El Pósito, y se ha convertido en tradición. Nosotros, no somos de atril, sino de calle”, añadía el portavoz del grupo, llevando en los brazos su enorme zambomba.

En 2019 volvía a Sigüenza, por segundo año consecutivo, la Rondalla de Almonacid de Zorita, que recogía el testigo, en los años ochenta, de la antigua Ronda del Tío Gazapera. Carmen Ruiz, una de sus guitarras, anticipaba que iban a cantar  ‘Feliz Navidad’ y ‘Alegría, alegría’. “El año pasado fue un no va más, y este año, ha sido primo hermano”. A Sigüenza, acudían 26 músicos almonacileños, que disfrutaron de una visita guiada por la ciudad, y que compartieron luego mesa y mantel con los de Cantalojas. El grupo sigue creciendo de la mano de Manuel Fuentes, su director, integrado por  guitarras, bandurrias, laudes, zambomba y panderetas, además del cajón de Tole, y de las dos voces de las que presumen, la de Eva Parra y la del propio Tole, probablemente, las mejores de Guadalajara. No faltaron en Sigüenza las zambombas de Tole, hechas con un orinal como caja de resonancia.

La Ronda de Azuqueca volvía a Sigüenza un año más.  “Es uno de los certámenes más bonitos e importantes de la  provincia; el escenario, espectacular, y la ciudad, maravillosa”, decía ayer El Chuli, portavoz del grupo. El músico reconocía que, tradicionalmente, ha habido una cierta rivalidad entre Sigüenza y Azuqueca, pero que la monumentalidad de la ciudad, y su acogida, están por encima de todo.  Como cada año, cantaron un par de villancicos, el primero, segoviano,  de sus orígenes como grupo, hace veinte años, en el que sonaron su gran variedad de instrumentos, incluida la percusión.  Con el segundo llegaba uno de los momentos más emocionantes de la tarde, cuando los músicos azudenses versionaban la famosa ‘Ronda Seguntina‘ “con mucho respeto, y en homenaje a personas como Pepe Cerezo, que siempre vino cuando le llamamos, a Alberto Hernando,  y a toda esa gente que tanto ha luchado por el folklore en Sigüenza”, señalaba. Sus dieciocho integrantes componen un grupo “peculiar, anárquico, sin una regularidad en los ensayos”, decía El Chuli, pero mágico, que acompaña buena parte de las celebraciones azudenses todo el año, como  la del Día del Chorizo o el pregón de las fiestas locales.

Cerró el certamen la Ronda de Amigos de Sigüenza, organizadora y anfitriona del evento. Lo hizo, primero, con un  aguinaldo, la tonada que se cantaba para pedir por las calles en Navidad, originaria de Morata de Jiloca y cerró, como no podía ser de otra manera, con uno de los villancicos más tradicionales de Sigüenza, ‘Las doce palabritas’. Al grupo, se le fueron sumando integrantes, incluido el propio Don Gerardo. Todas las rondas recibieron un jamón, como detalle por acudir a la ciudad, así como un belén, que le fue entregado por las nuevas generaciones de  músicos seguntinos.

La organización agradeció su presencia a todas las rondas asistentes, a las empresas patrocinadoras, y al Ayuntamiento de Sigüenza y Diputación de Guadalajara. Alberto Hernando le hizo entrega a Maria Jesús Merino de un belén, agradeciendo las facilidades para la organización que había dado el Ayuntamiento. La alcaldesa de Sigüenza, que participó coreando y aplaudiendo las tonadas de las rondas,  destacó la alegría y excelente ambiente que transmitieron las rondas, y la amalgama de folklore popular guadalajareño que, en una tarde, se pudo ver en El Pósito.