“En un lugar de La Mancha”. Nos metemos dentro de los capítulos I,II,III y IV de la novela Don Quijote de La Mancha

Pódcast. Programa radiofónico número 1 de la serie «En un lugar de La Mancha»
En estos días se cumplen 38 años de un programa radiofónico que titulé, “En un lugar de La Mancha”, para la emisora, en Cuenca, de Radio Nacional de España. Resultó ser una serie compuesta por 46 programas que, como se anunciaba en la careta de presentación, trataba de leer El Quijote, capítulo a capítulo, realizando, al tiempo, un análisis comparativo entre lo ficticio de la novela y la realidad de nuestros días. Buscando idénticas situaciones, paisajes o personajes del texto de los primeros años del siglo 17 pero, situándolos en el año 1988 en el que, los hayedos, por poner un ejemplo, hace cientos de años que desaparecieron.
El libro, “El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha”, ve la luz en 1605 y se publica cuando ya, España, se había vuelto de espaldas al resto del continente tras el fracaso del ideal de la unidad católica de Europa, bajo la hegemonía española, amenazada desde fuera por la oposición a su política, y por una serie de crisis económicas y financieras.
En la novela, Cervantes nos lleva por lugares que nos son familiares y se topa con personajes que, igualmente, nos resultan conocidos así que, buena la hizo don Miguel al no querer acordarse del lugar de origen de tan famoso caballero.
Muchos estudiosos apuntan que, el lugar, es Argamasilla de Alba en cuya iglesia, preciosa por cierto, se conserva un cuadro que representa a la figura de don Rodrigo Pacheco quien, al parecer, inspiraría a don Miguel para su famoso personaje seco de carnes, enjuto de rostro y amigo de la caza que tenía, por sobre nombre, el de Quijada o Quesada. Total que, tras poner nombre a su caballo, al cabo de ocho días se vino a llamar don Quijote y, al igual que Amadís, añadió “de La Mancha” al suyo.
Más le vino a la memoria que no no era armado caballero y que, conforme a la ley de la caballería, ni podía ni debía tomar armas con caballero alguno. Así que, subió sobre su caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido Campo de Montiel.
Hoy, en este primer programa, nos metemos dentro de los capítulos I,II,III y IV de la primera parte de D. Quijote de La Mancha, con grabaciones llevadas a cabo en el mes de diciembre del año 1987. Hacía frío cuando, nuestro hidalgo, llega a la venta en donde encuentra a aquellas mozas que llaman del partido aunque, en realidad, se trataba de un club de alterne en una carretera nacional de no sé dónde.
Aquí, en la venta, le dan de comer el peor bacalao (por ser viernes) acompañado de un tan negro como sus armas. Luego, es armado caballero no sin antes haber peleado con unos arrieros y, muy de mañana, sale de la venta tan contento que no cabía de gozo hasta encontrarse con la primera aventura, en un bosque cercano a Quintanar, en el que un labrador le está propinando una buena paliza a su pastor.
Tras desfacer el entuerto, llega a un cruce caminos en el que encuentra a unos mercaderes toledanos, que iban a comprar seda a Murcia, armándose la de Dios

