• ¿Has visto las noticias?¡Otra vez elecciones!
  • ¿Y tú que vas a hacer? ¿Volverás a votar?
  • ¿Para qué? Todos hacen exactamente lo mismo.
El voto contra el relato
Ignacio Casillas, secretario de Formación de Juventudes Socialistas en la provincia de Cuenca

Parece haberse instalado en la conciencia colectiva un cierto agotamiento de todo aquello que tiene que ver con la política en su sentido más visual: otras elecciones, otra campaña electoral, otra vez la sensación de escuchar los mismos mensajes de la boca de los mismos candidatos… No es un cansancio nuevo, pero sí una sensación que se ha extendido durante demasiado tiempo. 4 elecciones en 4 años no son un hecho menor y merecen al menos una reflexión de todos los que, de alguna forma, componemos el ecosistema político-institucional. Se acusa en el momento que vivimos, como diría Iñaki Gabilondo, una “fatiga de materiales”, la sensación de que los actores que han sido claves para garantizar el funcionamiento de nuestra democracia y de nuestras instituciones tienen serios problemas para seguir haciéndolo como hasta ahora.

En medio de todas estas dificultades ha sido el conflicto y no la gestión humana de los problemas cotidianos lo que ha captado la mayor atención de la opinión publicada, que no siempre es la misma que la pública. En provincias como Cuenca y regiones como Castilla-La Mancha no es sencillo lograr que los problemas de los ciudadanos obtengan la respuesta que necesitan por parte de las instituciones estatales. Sin embargo, tras las elecciones nacionales del pasado abril se abría una oportunidad para nuestra provincia.

Cuenca se situaba como una de las zonas de todo el territorio español en la que el Partido Socialista había obtenido más porcentaje de voto, dejando sin escaño a la extrema derecha de VOX y en segundo lugar a un PP cuyo interés por la provincia adquiere forma gráfica en el nuevo destino laboral de su cabeza de lista en las anteriores elecciones: una empresa de apuestas. Cuenca ha sido para la derecha el lugar en el que situar a aquellos que no tenían hueco en sus provincias de origen, primando su derecho a ser representantes antes que el de los conquenses a ser representados.

En un entorno económico, político y social tan dinámico las circunstancias (en términos de Ortega) pueden cambiar radicalmente en muy poco tiempo. Sin embargo, en todos estos meses las circunstancias que concurrían en abril siguen ahí. Los problemas y los desafíos a los que se enfrenta la provincia (reto demográfico, expansión de los servicios públicos, generación de empleo) se mantienen, aunque hemos perdido algo de tiempo para poder abordarlos la importancia de lo que nos jugamos sigue siendo la misma.

Que el tercer escaño que se asigna en Cuenca se dispute entre un candidato que pertenece a un partido xenófobo, machista y ultra y una mujer que ha sido directora provincial del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha trasciende de una simple metáfora. Es el reflejo práctico de los modelos que están en disputa. Uno que cree en la defensa y expansión de los derechos sociales y otro que quiere limitarlos hasta su mínima expresión.

Nos queda todo un mes para proyectar nuestros enfados y nuestras frustraciones, pero no es justo caer en el relativismo, en el “todos son iguales”. Podemos votar saliendo del marco de la “batalla del relato”. Podemos, de hecho, votar contra el relato y pensar de forma práctica, optando por quienes han vuelto a conectar la política de la administración regional con la Diputación provincial, recuperando la inversión en políticas clave como los planes de empleo, que benefician a aquellos que más lo necesitan. Podemos seguir intentando cambiar este país desde una óptica progresista y asumir la contradicción de no poder hacerlo siempre con la rapidez que queremos, o podemos dejar que otros lo cambien bajo el paradigma de las películas en blanco y negro. Podemos, en definitiva, votar contra el relato y a favor de las políticas. Las que ponen a Cuenca y a los conquenses en el centro de la actualidad para algo más que para la instalación de cementerios nucleares o de declaraciones pasadas de tono de alcaldes conservadores.

Podemos configurar nuestro propio relato. Uno que hable de nosotros mismos, de nuestros problemas y de sus posibles soluciones. Noviembre es un mes perfecto para empezar a hacerlo.

Artículo de opinión de Ignacio Casillas, secretario de Formación de Juventudes Socialistas en la provincia de Cuenca