El viceconsejero de Cultura del Gobierno de Castilla-La Mancha, Jesús Carrascosa, ha solicitado a los arquitectos que “ayuden” a los poder públicos a proyectar “ciudades más agradables, accesibles y en las que la convivencia sea más fácil”.

El viceconsejero de Cultura pide la ayuda de los arquitectos y la implicación de la ciudadanía para hacer ciudades “más agradables”
 Jesús Carrascosa ha querido reconocer el “gran trabajo” del Colegio Oficial de Arquitectos Cuenca, a través del grupo Cuenca [IN] Accesible por Naturaleza en la organización de esta muestra sobre la huella del Modernismo en la ciudad.
Así lo ha indicado en la inauguración de la exposición “A través del espejo: el Modernismo en Cuenca”, organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha Demarcación de Cuenca y que se puede visitar en el Edificio Iberia hasta el 3 de marzo.

Carrascosa ha recordado que el origen de esta “interesantísima” muestra es el rescate de uno de los pocos edificios modernistas que quedan en Cuenca, situado en la calle José Cobo, y que iba a ser derrumbado en su totalidad, pero cuya fachada se preservará después de que la Junta de Comunidades lo haya declarado Bien de Interés Patrimonial a iniciativa de un grupo de ciudadanos que no sólo se limitaron a denunciar el hecho, sino que realizaron un trabajo magnífico de investigación para ayudar a su protección.

El viceconsejero de Cultura ha puesto este acontecimiento como ejemplo de la importancia que tiene la participación de la ciudadanía en el devenir de las ciudades y ha insistido en la necesidad de que “nos impliquemos todos en la defensa no sólo del patrimonio sino de todos los aspectos que conforman una ciudad”.

Asimismo, ha querido reconocer el “gran trabajo” del Colegio Oficial de Arquitectos Cuenca, a través del grupo Cuenca [IN] Accesible por Naturaleza, con la organización de esta muestra sobre la huella del Modernismo en la ciudad.

El Modernismo en Cuenca

Modernismo es el nombre con el que se designa a una corriente de renovación artística de finales del XIX y comienzos del XX que fue sinónimo de progreso y el reflejo de una nueva situación socioeconómica originada en la revolución industrial.

En esta época, Cuenca parece resurgir de sus cenizas. Se produce un incremento de la población y la economía conoce una ligera reactivación, gracias a que se comenzaron a explotar los pinares y a la llegada del ferrocarril en 1883.

La ciudad alta deja de ser el centro económico y social para dar paso a la ampliación de la ciudad en su parte baja, donde antiguamente sólo había huertas. Surge así Carretería y lo que entendemos como “ensanche conquense”, es decir, Parque San Julián y alrededores. A estos años debemos el desaparecido mercado realizado en hierro, el cementerio nuevo, y proyectos de alcantarillado, alineamiento y ampliación de calles, trazado de aceras, etc.

Sus artífices plasmaron su ingenio en edificios públicos de cierta envergadura como fue el Palacio de la Diputación, las Escuelas Aguirre, la nueva fachada de la Catedral o en nuevas obras de ingeniería como el puente San Pablo y un sinfín de edificios privados financiados por una burguesía incipiente, como por ejemplo el propio Hotel Iberia, reabierto el año pasado por el Gobierno regional como espacio expositivo.

La muestra ha contado con la colaboración del Gobierno regional, la Universidad de Castilla-La Mancha, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Cuenca, representados en este acto inaugural por Jesús Carrascosa, Isis Saz, Benjamín Prieto y Ángel Mariscal.