El caudal del río se ha disparado durante la madrugada, obligando al Ayuntamiento a cerrar todos los accesos fluviales, incluido el Recreo Peral.
El río Júcar ha entrado en una fase crítica a su paso por Cuenca capital. Según los últimos datos facilitados por el Ayuntamiento y los registros del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), el caudal ha subido de forma drástica durante la noche de este jueves, alcanzando a primera hora los 254,16 metros cúbicos por segundo.
Esta cifra sitúa al río oficialmente en nivel rojo, un escenario de riesgo extremo que se activa cuando el flujo supera los 200 m³/s y que no se había alcanzado en los días previos, cuando el Júcar se había mantenido en el umbral de alerta naranja.
Una crecida «vertical» de madrugada
El análisis de los datos hidrológicos revela la virulencia de esta avenida. Si a medianoche el río mantenía un caudal importante pero estable en torno a los 159 m³/s, la situación cambió radicalmente en cuestión de horas. El pico se ha disparado hasta superar la barrera de los 250 m³/s esta mañana, una subida repentina que confirma el peor pronóstico tras las lluvias acumuladas.
Esta situación se ve agravada por la presión en la cabecera. Según los datos técnicos de la Confederación a los que ha tenido acceso este medio, el embalse de La Toba ha incrementado su volumen de forma paralela durante la noche, pasando de los 10,44 hm³ al inicio de la jornada hasta superar los 11,05 hm³, lo que mantiene una fuerte aportación de agua al tramo urbano del río.
El Ayuntamiento cierra el Recreo Peral y todos los accesos
Ante la activación del nivel rojo, el Ayuntamiento de Cuenca ha procedido al cierre total de todos los accesos al río Júcar. La medida afecta a toda la ribera urbana, con especial incidencia en el Recreo Peral, una de las zonas más sensibles y transitadas, que permanece clausurada al público.
Desde el Consistorio se ha lanzado un aviso urgente pidiendo a la ciudadanía «máxima responsabilidad». Se ruega respetar estrictamente la señalización, las vallas y las cintas policiales colocadas en los márgenes del río para evitar situaciones de peligro personal.
Un mes de febrero en tensión constante
Este episodio supone el pico máximo de un mes de febrero especialmente complicado para la cuenca del Júcar. Tal y como ha venido informando puntualmente Liberal de Castilla, la ciudad llevaba días en vilo. A principios de semana, el río ya había superado los 110 m³/s (nivel naranja) y el pasado día 10 rozó la alerta roja, aunque finalmente dio una pequeña tregua que se ha roto definitivamente esta noche.
La Policía Local y los servicios de emergencia mantienen la vigilancia activa en los puntos críticos de la ciudad a la espera de la evolución del caudal en las próximas horas.

