Del minuto y cuarenta y tres segundos que disfrutarán pueblos como Fuentelsaz o Algar de Mesa a los apenas quince segundos de Illana o los treinta y dos de Mondéjar. Es lo que durará en estos municipios la fase de totalidad del eclipse de sol que tendrá lugar el miércoles 12 de agosto de 2026 y que, sin ninguna duda, será el gran acontecimiento astronómico de 2026 y de este siglo en nuestro país. Un evento que podrá verse en cada uno de los rincones de nuestra provincia y que en Guadalajara tendrá una duración de un minuto y ocho segundos, cuatro más que en El Casar o seis más que en Azuqueca de Henares. Que en Marchamalo será de un minuto y nueve segundos, un minuto y medio en Cifuentes, un minuto y treinta y ocho segundos en Sigüenza o un segundo más en Molina de Aragón. Para entender la magnitud de lo que se avecina basta decir que “habrá que esperar hasta el 4 de octubre de 2480 para ver en la provincia de Guadalajara un eclipse total similar al de este año, que abarcará la práctica totalidad de nuestro territorio’, dice Antonio García-Blanco, presidente de la Agrupación Astronómica de Guadalajara.

España se apresta a vivir un fenómeno que a nadie dejará indiferente. Porque un eclipse total de Sol es un acontecimiento “inolvidable, único e irrepetible” que no tiene comparación en el mundo. Aunque un evento de esta envergadura acontece cada dos o tres años en algún lugar de la Tierra, la probabilidad de que un país lo presencie es remota pues deben transcurrir una media de entre trescientos y 400 años desde la última vez que se vio uno igual en el mismo punto. De hecho, en nuestro país no queda nadie que pueda contarnos lo que vio el 30 de agosto de 1905, cuando tuvo lugar el último eclipse de estas características que se observó desde aquí. “Ciento veintiún años después, una geometría astronómica perfecta permitirá que volvamos a ser espectadores de excepción de algo que no se repetirá por estos lares hasta dentro de veinte generaciones”, explica el presidente de AstroGuada. A eso de las ocho y media de la tarde del 12 de agosto, la Tierra, la Luna y el Sol dibujarán en el cielo una alineación perfecta para crear una coincidencia cósmica: la Luna es 400 veces más pequeña que el Sol y, en ese momento, estará 400 veces más cerca de la Tierra que nuestra estrella, cuya perspectiva hará que ambos parezcan del mismo tamaño.
Pero no es el único fenómeno astronómico que nos regalará este 2026, ni mucho menos. Sin ir más lejos, hoy sábado 3 de enero la Tierra pasa por el perihelio, el punto más cercano al Sol en su trayectoria orbital, a unos 147,1 millones de kilómetros de distancia. “Lo que en la práctica significa que las estaciones no dependen de la proximidad a nuestra estrella sino de la inclinación del eje de rotación de nuestro planeta”, precisa García-Blanco. Es durante el invierno cuando el Sol alcanza su altura más baja sobre el horizonte, lo que se traduce en menos horas de luz y una radiación más tenue. La noche del 3 al 4 de enero también se registra el pico de mayor intensidad de la lluvia de estrellas conocida como Cuadrántidas que, en condiciones idóneas, puede alcanzar una frecuencia de más de 80 meteoros/hora. Considerada una de las tres más intensas del año, el radiante del que parecen emanar estas fugaces procedentes del asteroide 2003 EH1 se sitúa en la constelación del Boyero. Este año no es el más idóneo para observar este espectáculo dado que esa noche también asoma la primera de las tres superlunas de 2026, que es conocida como Luna del Lobo, con nuestro satélite natural en fase llena y pasando por la constelación de Géminis que, en esta ocasión, está acompañada por el gigante gaseoso Júpiter.
Hasta cuatro cometas nos visitarán este año en su tránsito hacia el Sol para mostrarnos las colas compuestas por polvo y gases tras desprenderse de su núcleo helado. El primero de ellos no se hará esperar. Visible en ambos hemisferios hasta finales de febrero, este domingo 4 de enero el cometa 24P/Schaumasse alcanza su máxima proximidad a la Tierra y puede observarse con telescopios y prismáticos de gran aumento transitando entre las constelaciones de Virgo y el Boyero. Descubierto en 1911, tiene un periodo orbital de algo más de ocho años y su núcleo se estima en 2,6 kilómetros de diámetro. El 17 de febrero se producirá el máximo acercamiento a nuestro planeta de C/2024 E1 (Wierzchos) que, en ese momento, circulará por la constelación del Escultor. Se trata de un objeto hiperbólico, es decir, atraviesa el Sistema Solar solo una vez antes de abandonarlo rumbo al espacio interestelar. El tercero en discordia será C/2025 R3 PanSTARRS, que el 26 de abril registrará su máximo acercamiento a la Tierra con una magnitud 3,3, lo que le convierte en el cometa más brillante de este 2026. Por último, el 3 de agosto será el momento culminante para observar a 10P/Tempel 2, un cometa periódico de la familia Júpiter que da una vuelta al Sol cada 1.960 días.
Otra de las efemérides astronómicas más sobresalientes de este año recién estrenado serán las alineaciones planetarias. “Un evento que se produce cuando los planetas aparecen juntos en un sector del cielo y acercándose al mismo tiempo a un lado del Sol”, subraya Antonio García-Blanco. Nada menos que cinco fenómenos de estas características se harán realidad en 2026 sobre los cielos del hemisferio norte. Una de las más espectaculares acontecerá el 28 de febrero una hora después del ocaso, con Júpiter, Saturno, Venus y Mercurio visibles a simples vista y Urano y Neptuno con ayuda de prismáticos y telescopios. Otros seis planetas se repartirán por el firmamento el 12 de agosto en horario matutino, una jornada que al atardecer nos regalará el eclipse total de Sol y al ponerse el astro rey se producirá el máximo de la lluvia de Perseidas. El tercer alineamiento sucederá el 18 de abril con cuatro planetas sobrevolando la bóveda celeste (Saturno, Marte, Mercurio y Neptuno), otro más se producirá el 14 de noviembre con el mismo número de astros y el último será el 12 de junio con Mercurio, Júpiter y Venus en danza.
Pero 2026 también sorprenderá con otros eventos asombrosos. Como la única luna azul de esta serie de doce meses, que ocurrirá el 31 de mayo al coincidir con la segunda llena del mes y que, al producirse cerca del apogeo lunar, es decir, en el punto más alejado de la Tierra, se convertirá en la microluna más pequeña de este año. O un eclipse lunar parcial profundo que sucederá durante la luna llena del Castor, que alcanzará su apogeo en la madrugada del 28 de agosto con el 96% de nuestro satélite penetrando en la sombra de la Tierra y adquiriendo un tono anaranjado.

