Una brillante actuación del cuarteto de cuerda Leonor le puso punto final anoche a la XIII edición del Festival de Música de Cámara Musigüenza. El concierto lo presentó la concejala de cultura, Sonsoles Arcones, que glosó brevemente las actuaciones habidas en la ciudad en estos días, con motivo del XIII Festival de Música de Cámara y de la IV Semana de la Música, y también las que quedan por venir, de cara a las próximas navidades. “En Sigüenza, la música no para en ningún momento del año”, afirmó.

El cuarteto de cuerda Leonor clausura el XIII Festival de Música de Cámara de Sigüenza
Hoy, otros dos conciertos más, un baile en el Centro de Jubilados amenizado para The Music Family (20 horas), y un concierto de clarinetes del grupo Klarimerata, que tenía lugar esta mañana, cierran la IV Semana de la Música de Sigüenza.

El Cuarteto Leonor lo integran Delphine Caserta, al violín; Bruno Vidal, al violín; Jaime Huertas, a la viola; y Álvaro Huertas, al violonchelo.  Su repertorio es, preferentemente, clásico, aunque como comentaba ayer Jaime Huertas poco antes del concierto, “también hacemos incursiones en otras músicas, como el jazz o el pop”. Su nombre es el homenaje que el cuarteto le hace a la provincia de Soria. “Leonor Izquierdo fue esposa y musa de Antonio Machado, un poeta que nos encanta. Además nuestra primera actuación tuvo lugar en Soria, precisamente en la entrega de los premios nacionales de poesía que llevan su nombre. Tenemos muchos alumnos allí, y algunos, con el tiempo han logrado  dedicarse profesionalmente a la música, por lo que nuestra vinculación sentimental con esta provincia es muy fuerte”, explicaba.

Después de 17 años de actividad, el Cuarteto sigue magníficamente activo y fértil. Su concierto de anoche recorrió tres siglos de historia de la música clásica, compuesta específicamente para esta formación, desde el  XVIII al XX.

Empezaron con el ‘Cuarteto KV 156 en Mi Mayor’ de Mozart, uno de los primeros que  compuso para esta formación el genio de Salzburgo. Forma parte de los conocidos como cuartetos milaneses. A continuación hicieron el ‘Cuarteto en Sol Menor’, de Claude Debussy, “que significó un punto de inflexión en la escritura de los cuartetos de cuerda, insinuando los cambios armónicos que llegarían después, en el siglo XX”, explicaba Huerta, para terminar con el ‘Cuarteto Americano’ de Dvorak. “Todos son grandes referentes de su época compuestos para esta formación”, seguía.  La disposición de las obras huyó de una secuencia temporal lineal. “Cubrir la inmensidad del repertorio que hay para cuarteto de cuerda en un solo concierto es imposible, pero, en todo caso, hemos procurado incluir en esta selección obras representativas de tres siglos”,  añadía.

Según explicó ayer el violista, la del  cuarteto de cuerda es la formación camerística por excelencia. La integran dos violines, viola y violonchelo, que conversan entre ellos. “Es un género en el que los grandes compositores se han empleado a fondo. Quizá porque por tener menos coloratura musical, y obviamente menos timbres que una  orquesta. Se debe componer, como explica muy gráficamente el compositor Román Marcé, en blanco y negro. En una orquesta, las maderas y los metales y la percusión aportan matices.  El de los cuartetos es un timbre más homogéneo, de manera que los autores se deben emplear a fondo para sacar la misma expresividad de la música, pero con menos elementos”.

Como en todas las formaciones musicales, es necesaria una química especial entre sus integrantes, que atraviesa por altibajos. “Es un tópico, pero igualmente es una  realidad, decir que un cuarteto es un matrimonio entre cuatro personas, en el que cada uno tiene su propia visión de la música. Con el tiempo, hemos aprendido, como supongo todas las formaciones, que lo bonito del cuarteto es recibir una idea del otro, y hacerla tuya.  En nuestro caso, tenemos asumido que las ideas de los demás son tan válidas como las propias”, dice.

Leonor acaba de grabar un CD con cuartetos inéditos de música de española del XIX, que se han recuperado, en la que es una encomiable labor musicológica. La formación deleitó a los seguntinos con uno de ellos como propina del concierto, contando como anécdota que las partituras de una de estas composiciones rescatadas, “se encontraron en el rastro”. Esta grabación ha supuesto un reto para la formación que, además, está inmersa ahora en otros proyectos que se salen del repertorio clásico: “Estamos tocando ahora con  Quique Martín, batería del jazz flamenco, con quien estrenaremos nuevos temas en el próximo Festival de Arte Sacro de Madrid”.

Sobre Sigüenza, Jaime afirmó que es una ciudad en la que se percibe un gran movimiento cultural. “Conocemos su festival de chelos, y por supuesto estamos encantados con el festival de Música de Cámara”, afirma. Desde un punto de vista turístico, “la he visitado en un par de ocasiones, es una ciudad preciosa, muy conocida, es imposible que alguien que viva en Madrid, no haya venido. Es visita obligada”, terminaba.

Clausura de la IV Semana de la Música

Desde el pasado fin de semana, y hasta hoy domingo, se han sucedido en Sigüenza quince actuaciones entre las que se han incluido dos conciertos del festival de Música de Cámara de Sigüenza, la presentación del libro CD de Luis Antonio Pedraza, ‘De mano a mano’, el Concierto de Santa Cecilia de la Banda de Música de Sigüenza, la actuación del Coro de Guadalajara, el espectáculo infantil ‘Las aventuras de Sam’, e incluso un ensayo abierto de la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de la Vera Cruz y del Santo Sepulcro en la Ermita del Humilladero. No ha faltado la dulzaina, con un pasacalles de los alumnos de la Escuela Municipal a que tenía lugar ayer, y que remató un pequeño concierto en El Torreón. Las actuaciones se han cerrado hoy con el Concierto de Clarinetes Klarimerata. (Teatro-Auditorio El Pósito) y con el Baile amenizado por The Music Family. (Centro de Jubilados a las 20 horas)