La noche del sábado dejó seis nuevas actas por botellón en uno de los rincones más emblemáticos de Cuenca: la muralla del Parque del Huécar. La Policía Local ha intensificado los controles en este entorno, declarado Patrimonio de la Humanidad, después de constatar que las reuniones para consumir alcohol en la vía pública siguen generando suciedad, ruido y daños en el entorno natural e histórico.

Según ha informado el propio cuerpo, los agentes han reforzado especialmente la vigilancia en el área contigua al parque canino, un espacio de uso vecinal cotidiano que se ve directamente afectado por estas concentraciones nocturnas. Las seis denuncias impuestas esta noche se suman a un problema que las autoridades locales llevan meses tratando de atajar sin conseguir erradicarlo del todo.
Desde la Policía Local subrayan que no se trata de prohibir el ocio, sino de garantizar que el disfrute del espacio público sea compatible con el respeto al entorno y la convivencia con los vecinos. «Disfrutar, sí… pero siempre desde el respeto y la convivencia», ha trasladado el cuerpo a través de sus canales oficiales, advirtiendo de que la vigilancia continuará en las próximas jornadas.
La muralla del Huécar forma parte del conjunto histórico que llevó a la UNESCO a declarar Cuenca Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1996. Su deterioro por el uso irresponsable del espacio público no es solo un problema de convivencia: afecta directamente a la imagen y la preservación de un bien colectivo que pertenece a todos los conquenses.

