Documental. Villaescusa de Haro-Regimiento Saboya nº 6. 56 años de Hermanamiento
Julia Fernández Castillo, en una carta dirigida al Ayuntamiento de Villaescusa de Haro con motivo del 50 aniversario del accidente –ocurrido el 3 de julio del año 1969- en el que perdieron la vida Manuel Alcañíz y Manuel Montes -cuando intentaban achicar agua de un pozo con una bomba que funcionaba con motor de explosión-, y en el que tuvo una actuación heroica el teniente del regimiento Saboya nº 6, José Luis Fdez Castillo, escribía que, su hermano, no había contado nada de nada hasta que le fue notificado que le habían concedido una medalla.
Julia le preguntó “¿cómo no nos lo contaste?”; a lo que José Luis, su hermano, respondió: “estoy seguro que cualquier persona de bien ,y de los que servimos en el Regimiento de Saboya nº 6, hubieran actuado como yo . A mí lo que me impresionó es que, la madre de uno de los operarios que estaban en el pozo me gritara: hijo no entres que puedes también perder tu vida”.
Aquel día, junto a los fallecidos, pero arriba, en la superficie, estaba Manuel Barón que, con 17 años ,vivió en primera persona el terrible suceso.
Así comienza el nuevo documental, realizado por El Liberal de Castilla, sobre el hermanamiento entre Villaescusa de Haro y el Regimiento de Saboya nº 6 quien, tras 56 años consecutivos, acude a las fiestas en honor del Santísimo Cristo de la Expiración.
Manuel Barón se emociona recordando el suceso y, no solo él porque, la procesión nocturna, abre en canal tantas emociones que hasta lloran los instrumentos de la banda de Las Mesas cuando pasan junto al Pósito mientras que, por delante, la Agrupación Musical Esperanza y Caridad, de Mota del Cuervo, marca un paso lento facilitando, así, el desfile de los soldados del Saboya, y de los Gastadores, que escoltan a un Cristo que arrastra gente llegada desde los pueblos de alrededor.
Unos espectaculares fuegos artificiales, grabados con un dron, dan paso a los actos del domingo con el Homenaje a los Caídos en el mismo lugar en el que ocurriera el accidente de 1969. Luego, la Misa Mayor, un vino de honor y, por la tarde, el regreso de la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración a su ermita, al que fuera convento fundado por d. Antonio Ramírez de Haro en una procesión, también mágica, cerrada por la Juvenil Filarmónica de Villamayor de Santiago.