Cs Cuenca insiste en su petición para que se depuren las aguas residuales de las pedanías
Los ediles de la formación naranja recuerdan que la Comisión Europea multó la semana pasada a España con más de 12 millones de euros por la mala depuración de las aguas residuales en 17 núcleos urbanos

Los concejales del Grupo Municipal Ciudadanos han vuelto a reclamar al equipo de Gobierno presidido por Ángel Mariscal que instale sistemas de depuración de aguas residuales en las pedanías con el fin de evitar el vertido directo de las aguas fecales a los ríos.   

La portavoz de la formación naranja en el Consistorio, María Jesús Amores, ha recordado que en julio del año pasado Cs denunció que el Consistorio venía incumpliendo la Directiva Marco del Agua (Directiva 2000/60/CE del 23 de octubre de 2000), al no prever en las pedanías medidas de protección y prevención de los ecosistemas acuáticos y verter las aguas residuales directamente al río sin depurar.

Con el fin de acabar con esta situación, Cs presentó una moción en el Pleno del citado mes instando al equipo de Gobierno a implantar sistemas de depuración acordes a las peculiaridades y condicionantes de cada núcleo de población. Para financiar dicha actuación, la moción proponía solicitar la colaboración de la Diputación Provincial de Cuenca, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Gobierno central, que según la legislación vigente “deben ofrecer apoyo técnico y financiero para cumplir con el objetivo de garantizar el buen estado ecológico de las aguas”.

Amores ha criticado que ni desde el actual equipo de Gobierno municipal, ni desde los anteriores, se hayan tomado medidas para evitar el vertido de aguas residuales al río, “lo que anualmente supone un sobrecoste económico para los conquenses, que tienen que pagar a un tipo mayor el canon que la Confederación Hidrográfica del Júcar cobra al Ayuntamiento por los vertidos”.

Desde Cs se ha instado al equipo de Gobierno de Mariscal a solventar este problema “cuanto antes”, recordando que la semana pasada la Comisión Europea multó a España con más de 12 millones de euros por la mala depuración de las aguas residuales en 17 núcleos urbanos.  

Más allá de la sanción, Amores ha subrayado que el vertido de aguas residuales en las pedanías origina la producción de fangos y flotantes que degradan el lecho, produce malos olores, favorece la propagación de patógenos transmisores de enfermedades y dificulta el uso de las aguas con otros fines”.