Cangas asalta El Sargal ante un bipolar Incarlopsa cuencaDespués de la noche idílica vivida en León, el Ciudad Encantada volvía al Sargal, a recibir el cariño de su gente ante el CB Cangas, uno de los pocos equipos que no conoce la victoria en la presente liga Asobal. Sin duda alguna, el objetivo era prolongar la racha y las buenas sensaciones. La fecha estaba señalada para uno de los jugadores del cuadro castellanomanchego. Con la lesión de Leo Maciel en la jornada pasada, Samu Ibáñez era el encargado de parar los ataques rivales, objetivo que cumplió.

Los cangueses tenían en mente asaltar El Sargal, demostrando un gran inicio de partido. Los primeros diez minutos de juego mostraron dos equipos similares. Tanto caseros como invitados hicieron frente a toda adversidad presentada en el cuarenta por veinte. No obstante, la gran labor en los segundos diez minutos dieron a Cuenca la oportunidad de crear una diferencia en el marcador de cinco goles. Gran parte de culpa de que la diferencia no haya ido a más recae sobre Muratovic. El central montenegrino estuvo cuando el equipo lo necesitaba. Es por ello por lo que la diferencia terminó en tres, a favor de los rojillos, cuando sonó el bocinazo que cerraba la primera mitad.

En la segunda parte, el cuadro de la costa atlántica mostró una mejoría notable. Recuperó el nivel mostrado al inicio del partido y acechaba paso a paso al equipo de Lidio Jimenez. Mediante una defensa 5-1, amargaban la mayoría de los intentos rivales de volver a imponer su diferencia, de tal manera que los errores ofensivos del equipo de la ciudad encantada fueron su perdición.

La actitud de los visitantes terminó dando resultado. Al igual que lo que ocurrió ante el Puente Genil, Cangas fue contra viento y marea para volver a casa con un merecido punto a favor. A falta de cincuenta segundo para el final, la diferencia era inexistente. En el lapsus de 25 segundos, el aficionado conquense vivió dos momentos totalmente opuestos. Con el gol de Simonet, los ánimos y la felicidad se exaltaban durante 13 segundos. Después de ellos, el gol de Alberto Martín modificó todo rostro enérgico en seco y largo al haber visto como su equipo había perdido la oportunidad de puntuar por dos el partido que llevaban ganando desde el principio. Con el empate a 23, el partido dio por finalizado. Un resultado justo fue lo que se vio en el marcador, unas caras perdidas de un lado y otras de alegría lo demostraba en la pista.

Por Nahuel Briscek

 
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