Cesar CerrilloLos Juegos llegaron a su fin. Ahora vendrán las valoraciones sobre si el deporte español ha estado o no a la altura de las expectativas, que si se sigue sin superar el récord de medallas de Barcelona 92, etc. Eso sí, una vez hechos los análisis periodísticos pertinentes, nuestros olímpicos volverán, salvo puntuales excepciones, a caer en el olvido hasta dentro de 4 años. Espero equivocarme  como en casi todos mis pronósticos, pero en este caso no creo.
Dicho lo cual, desde mi modesta atalaya, califico la actuación del deporte español de notable alto, rozando el sobresaliente por las siguientes razones:
a) Se han conseguido las mismas medallas que en Londres 2012 con menos dinero. El presupuesto del Plan ADO Río 2016 fue menor que el del Plan ADO 2012, 35 millones para el ciclo de Río contra 51 en Londres.
b) Las medallas se han repartido entre 10 deportes diferentes, hay calidad en múltiples disciplinas, no se concentran los éxitos en unos pocos deportes.
c) 7 medallas han sido de oro, el mayor número desde Barcelona 92.
d) Hay dos medallas en atletismo, el deporte rey, la última se había conseguido en Atenas 2004.
Sin embargo mucha gente dirá que la actuación española ha sido mediocre, si se compara por ejemplo con Gran Bretaña, Francia o Italia, países que nos doblan o triplican en preseas olímpicas en estos Juegos. Pero equipararnos a estos países no es posible, porque los medios no son los mismos. No obstante, estoy convencido que si se triplicara el presupuesto de Becas a deportistas olímpicos, podríamos ponernos a la altura de Italia y llegar a unas 30 medallas. Triplicar el presupuesto del ADO es destinar 100 millones de euros en cuatro años (25 millones al año) a becas para deportistas que dan a conocer la marca España, que permiten asociarla atributos como el trabajo o la superación. Para hacernos una idea 100 millones de euros es el sueldo que el Barca ha pagado a Messi en tres años (impuestos incluidos) o el presupuesto (aproximadamente) anual de equipos como el Sevilla o el Valencia.
Ójala que los éxitos de Carolina, Mireia, Saúl o Ruth animen a los directivos de las grandes empresas españolas a patrocinar el deporte olímpico, y ello permita que en Tokio 2020, se dupliquen las emociones que han sido causa de nuestros desvelos durante estas dos últimas semanas