La Guardia Civil ha detenido en Azuqueca de Henares a dos personas como autoras de 25 robos en repetidores de telefonía móvil repartidos por doce municipios de Segovia. Los detenidos, residentes en la localidad guadalajareña, se desplazaban desde su domicilio para inutilizar instalaciones de telecomunicaciones, ocasionando daños que superan los 150.000 euros.
La investigación, abierta a principios de noviembre de 2025, partió de un elevado número de denuncias sobre sabotajes en infraestructuras de comunicaciones registradas a través del sistema ONRED. Los hechos se remontaban a agosto. Los repetidores afectados estaban ubicados en Fresno de Cantespino, Castillejo de Mesleón, Ayllón, Maello (Ávila), Arcones, El Espinar, Boceguillas, Cerezo de Arriba, Prádena, Villacastín, Fresno de la Fuente y Carabias.

El modus operandi era sistemático: accedían a los recintos técnicos, sustrayban cableado de cobre e inutilizaban completamente los repetidores. Las consecuencias eran graves: interrumpían telefonía móvil, datos, mensajería, teleasistencia y comunicaciones de emergencia en municipios de la zona.
El seguimiento de un vehículo detectado en varios escenarios del delito permitió identificar a los autores. La investigación reveló que vendían el cobre sustraído en dos establecimientos de Azuqueca de Henares. Los beneficios estaban destinados a financiar un viaje a sus países de origen en Navidades.
Ambos individuos presentan antecedentes penales por hechos similares y han sido puestos a disposición del Tribunal de Instancia Civil y de Instrucción de Sepúlveda.
Los robos en infraestructuras de telecomunicaciones no son nuevos en Castilla-La Mancha. En febrero de 2022, Telefónica alertaba sobre una «crítica» situación en la provincia de Guadalajara, con bandas organizadas que serraban postes de tendido de cobre, sustrayendo casi 10 kilómetros de cable y afectando a más de 200 postes en zonas como El Olivar, Alocén, Berninches y Aldeanueva. El móvil era idéntico: el valor del cobre como material reciclable.
Lo que ha cambiado en estos últimos meses es el salto cualitativo hacia crimen organizado más sofisticado. En mayo de 2025, la Guardia Civil detuvo a cinco personas por robo coordinado de cobre en una planta fotovoltaica de Iniesta, con daños que superaban los 200.000 euros. En marzo de 2026, justo hace dos semanas, 13 detenidos fueron procesados por una red criminal que atacaba parques solares en la provincia de Cuenca, evidenciando que el crimen organizado ha trasladado sus objetivos desde telecomunicaciones tradicionales a infraestructuras de energía renovable.
El caso de Azuqueca de Henares ilustra una persistencia alarmante: la localidad ha registrado múltiples operaciones de la Guardia Civil en años recientes por receptación, hurtos y robos organizados. La pauta delictiva se mantiene idéntica desde hace años—acceso a instalaciones críticas, sustracción de materiales de valor y reventa local—pero ahora opera a escala regional, sincronizada y con mayor impacto.
Para ciudadanos de Segovia, Cuenca y Guadalajara, la vulneración de repetidores de telefonía no es un incidente menor: afecta directamente servicios esenciales que pueden comprometer comunicaciones de emergencia.

