Almonacid de Zorita vivió ayer su día grande, probablemente el más solemne y emotivo del año, en el que la villa alcarreña honra a su patrona, la Virgen de la Luz.

_20160909_225107lo En las vísperas, y mientras cientos de almorcileños llegaban a la Plaza del Coso con sus espectacularmente trabajados disfraces, que luego lucieron en el impresionante desfile de carrozas, todos se hacían conscientes de que había que dejar atrás el día a día, y entregarse por entero a los sentimientos, a veces encontrados de emociones y nostalgia, que afloran durante las fiestas.

El pregón, como es costumbre, corrió a cargo de personas relevantes en la villa de Almonacid. Fue el hijo del pueblo, y escritor, Raúl Ballesteros, quien se encargó de pronunciarlo, y también los chavales del equipo juvenil del Atlético Almonacid, que en junio hicieron la machada de lograr el ascenso a la división de honor de la categoría, y que este año van a jugar contra todos los grandes en Liga. Debutan la semana que viene, en Alcalá de Henares, nada menos que contra Inter FS.

Después del pregón, los lugareños que se acercaron a la Ermita de la Virgen de la Luz para cubrir con un manto de flores la imagen de su patrona. “Para un almorcileño, la Virgen de la Luz lo es todo. Es nuestro consuelo, nuestra esperanza, nuestra alegría. Ella nos sabe escuchar, y nosotros la llevamos en el corazón. Cuando no está en el pueblo un día ocho de septiembre, el almorcileño lo pasa mal”, resume el párroco Javier García Toledano, que un buen día decidió dejar atrás su carrera en la banca para tomar los hábitos. “Fue precisamente en esta Ermita, en la que estamos”, recordaba. Poco después, la reina de las fiestas, y sus caballeros, inauguraron el baile, que se prolongó hasta altas horas de la madrugada en la Plaza del Coso, con la Orquesta Alquimia.

Ayer jueves, a partir de las diez de la mañana, y para complacer a todos los devotos de la señora, incluidos los que ya no tienen fuerzas para seguir la procesión, pero que de ninguna manera han perdido su fe, a partir de las diez de la mañana, el propio García Toledano celebró una misa menor en la Ermita de la Virgen de la Luz. Posteriormente, a las doce y media de la mañana, y musicalmente engalanada por la Rondalla de Almonacid, que desplegó para la ocasión su mejor repertorio, tenía lugar la mayor. A su término, los almorcileños compartieron un musical aperitivo, acompañados en este caso por las notas, siempre elegantes y magníficamente interpretadas, de la Banda de Música de Pastrana. Siempre es ese un momento de encuentro entre los hijos del pueblo, que crecieron juntos pero que no se ven desde hace tiempo, por circunstancias de la vida.

A partir de las ocho de la tarde, el pueblo de Almonacid se concentraba en el entorno de la calle Natalio Gumiel para sacar en procesión la imagen de la Virgen de la Luz. En la ermita, impecable e impoluta, llena de flores, como se habían encargado de que estuviera los cofrades de la Hermandad, de la que es presidenta desde hace más treinta años, Rafalea Castuera, esperaba alfombrada de flores la reproducción de la imagen de Nuestra Señora de la Luz, mientras la original reposaba en el altar mayor.

Empujada por los fieles almorcileños, la Virgen de la Luz iniciaba su recorrido por las calles de la villa, este año alterado en parte por hallarse en marcha la segunda fase de las obras de renovación del casco histórico de la villa. Desde la misma calle de Natalio Gumiel siguió por Calvo Sotelo, rozando la Plaza Mayor, para subir por la Avenida de los Caídos, y entrar por el callejón que la une con la Plaza del Coso. La carroza bordeó su perímetro para seguir su paso por las calles del Gobernador y del Conde de Saceda, regresando así al punto de partida, en Natalio Gumiel. La procesión la encabezó el que es hermano mayor de la Cofradía este año, José Antonio Mota.

Fueron muchos fieles, de todas las edades, los que arrimaron el hombro para que la señora paseara por las calles de la villa. El silencio, solemne, era solo interrumpido por el estallido de los cohetes que se elevaban hasta lo alto de La Alcarria lanzados por Manuel Toledano, y por los ‘vivas’ sucesivos a la patrona de Almonacid. Las marchas procesionales que interpretó la Banda de Música de Pastrana le añadieron el adecuado ambiente sonoro a la bella caída de la tarde en la villa. “Los almorcileños le tenemos mucha devoción a nuestra patrona. Para nosotros es motivo de orgullo. Es costumbre que los recién nacidos se hagan hermanos. Todos llevamos distintivo y escapulario, que lucimos con orgullo este día. Nuestra Virgen de la Luz nunca nos falla. Por eso me emociono cuando la veo procesionar por las calles”, decía ayer Rafaela Castuera.

De vuelta en la Ermita, los fieles volvían a introducir la talla de la Señora en su morada habitual. Javier García Toledano resumía sabiamente el sentir del pueblo en unas emotivas palabras en las que citó a los sacerdotes y religiosos que lo acompañaban en la ceremonia, como Pilar Parra, monja de la orden El Cottolengo del Padre Alegre que ha dedicado su vida a servir a los demás en diferentes destinos, pero principalmente en Colombia donde permaneció durante 26 años; José María Rodrigo, párroco local, y Don Luis, sacerdote nacido en la vecina localidad de Albalate. Como el propio Javier, Pilar también encontró su vocación en la misma Ermita. Ayer decía que “le he pedido a la Virgen que bendiga al pueblo y que proteja la juventud, que le toca vivir unos tiempos muy duros”. García Toledano tuvo el detalle de recordar al recientemente fallecido párroco de Almonacid Octaviano de las Fuentes, gran impulsor de la celebración.

Para terminar la procesión, los almorcileños cantaron el himno a la Virgen, que termina diciendo: “Madre de la Luz Divina, nunca podremos olvidar que siempre nos iluminas como un lucero de este altar”. Después, decenas de fieles se fotografiaron junto a su patrona. Acompañando a la Corporación Municipal, que presidía la alcaldesa de Almonacid de Zorita, Elena Gordon, estuvieron Francisco Tomás Pezuela, alcalde de Albares; Roberto García, alcalde de Mazuecos; José Antonio de la Fuente, alcalde de Valdeconcha; Santos López Tabernero, delegado provincial de Agricultura; y Montserrat Rivas, alcaldesa de Fuentenovilla. Por la noche, la pólvora voló sobre lo alto de La Alcarria, visible desde muchos kilómetros, para cerrar brillantemente el día de la Virgen de la Luz con los fuegos artificiales.